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viernes, 10 de noviembre de 2017

El efecto mariposa

Perdonarnos y dejarnos ir nos llenó de paz y calma. Aquellos años en donde sentíamos que adentro de nuestros cuerpos se expandía un mariposario multicolor que revolotearía infinitamente haciéndonos reír, desear y gozar se habían perdidos en la lejanía del recuerdo. El tiempo, la rutina, las decisiones mal tomadas y los silencios incómodos entre nosotros desgastaron hasta la última mariposa. Hoy desperté despegando el parietal derecho de la almohada con una sonrisa agridulce y un cosquilleo disperso en mis entrañas. Volteé  y observé a Marisa sentada sobre la cama mirándome fijo. Sus parpados intentaban contraerse y sus ojos color canela se deslucían entre un naufragio de lágrimas que a pesar de intentar contenerlas se filtraban a cuentagotas por el rabillo iniciando un surco húmedo que atravesaba su mejilla hasta desembocar en el mentón.
Ella me sonrío tibiamente, me besó y se levantó de la cama sin decirme nada. Sin embargo ese beso fue concluyente, la rigidez de los labios y el impacto seco sobre mí frente hizo sentirme como un niño que distingue el aura de los demás, cuyo colores son evidente ante cualquier emoción y los de Marisa sin duda alguna eran opacos y deslucidos.
Ya no contenían ese brillo encatador. Me levanté y fui a la cocina, ella jugueteaba con la taza de café mientras fumaba un cigarrillo.
-No soy feliz. -dijo tajante.
No me sorprendió, esperé unos segundos creando un silencio tenso que enrarecía el ambiente de la cocina tanto como el humo del cigarrillo y luego dije:
-Bueno, no siempre se puede estar feliz, sólo hay momentos agradables y regocijantes en la vidas.
Marisa intentó esbozar una sonrisa e inmediatamente hizo una calada honda al cigarrillo y sin exhalar el humo con la voz entrecortada dijo:
-Eso me tranquiliza.
-¿Qué cosa?-pregunté.
-Estar atestada con la vida y aspirar a más que a sobrevivir.
Esperé nuevamente unos segundos y un sinfín de sentimientos me recorría el cuerpo y no tenía nada qué decir. Supe entonces que había seleccionado mal las palabras y que ya no sería maravilloso estar a su lado, como tampoco haría falta atesorar vivencias pasadas, ni mucho menos proyectar un futuro. Aunque en realidad, hacía ya muchos año que habían dejado de aletear las mariposas.

lunes, 9 de enero de 2017

I

Cuatro cuadras de cola no se esperaban a esta hora de la mañana. Sin embargo era de suponerse. Ella es la embajadora perfecta. Pelea y se embarra hablando de nuestra salud emocional y de nuestra sobrevivencia espiritual, de héroes solitarios con almas atormentadas que riñen en un mundo decadente que no celebra el estilo clásico americano.

sábado, 23 de marzo de 2013


Te sentías bien, aunque eran las once de la noche y el final del día se acerca. Te recostaste sobre la alfombra del living rodeada de los almohadones abotonados y con borlas flecadas. Hoy en el trabajo te tuvieron de aquí para allá haciendo esto y lo otro y las pantorrillas no te dan más. Esbozas una sonrisa mientras las masajeas lentamente, tu cuerpo se va relajando y el titilar del velador provoca que tus ojos se cierren. Recordas que cuando eras niña mirabas al cielo imaginándote lo que serías de grande; planeabas ese recorrido hasta la vejez junto al príncipe azul viviendo en un chalet rodeado de árboles silvestre.
Ahora abrís los ojos y esa niña tiene que improvisar para vivir el día a día acompañada de un plebeyo en un monoambiente de concreto macizo.

sábado, 28 de agosto de 2010

La ventana II (María)

La Toyota Hilux chocada avanzaba por la ruta E-53 y la ciudad empezaba a quedar atrás. El sonido envolvente de una turbina de avión que despegaba del aeropuerto internacional “Ingeniero Taravella”, anunciaba el final del ejido municipal. Adelante, la casilla del peaje detenía momentáneamente los autos. Autos que manejaban personas de entre 25 a 50 años. Personas que habían decidido vivir fuera de la ciudad, en una parcela de tierra cerrada y aislada de la inseguridad del mundo de hoy.
A paso de tortuga la caseta devoraba monedas y billetes sin vergüenza alguna. Ellos cruzaron por la arteria de cobro manual al encender las balizas. Los cuatro en la cabina marchaban mientras la base de operaciones del comando radioeléctrico les indicaba que el occiso se encontraba en el barrio cerrado “Estancia Q2” de la localidad de Mendiolaza. Un country con servicios subterráneos de agua y luz; 73 hectáreas de campo delimitadas por hileras de añosos algarrobos, álamos carolinos, robles, plátanos y liquidámbar, todo coronado con una vista majestuosa a las Sierras Chicas en el departamento Colón.
Diariamente, mientras reposaba en su cama cerca de la ventana, sin que nadie se percatara de ello, María admiraba el cuadro apaisado que entraba en la pequeña habitación de la parte trasera de la casa.
La escena natural de grandes árboles secos sin pájaros silbando y brisas frescas del mediodía invernal, sugirió que el céfiro descompuesto que provenía de la morada se esparciera hacía los vecinos.
Giraron hacia el portal de ingreso. El barrio contenía un cerco perimetral olímpico con postes de hormigón y tres hilos de alambre de púas. Además, en cada pilar se adherían sensores de movimiento. La Hilux del CAP ploteada con el camuflaje naranja, se detuvo en el lote 31 y bajaron los cuatro. Al ingresar, María seguía acostada. Ella, una mujer de ojos pardos, tez marrón oscuro, con unas caderas bien determinadas por lo alta y buena moza que era, tenía la cabeza girada hacía la izquierda con la mirada clavada en la ventana. En el extremo de la cama el brasero se encontraba apuntando a sus pies descalzos.
La intoxicación por inhalación de monóxido de carbono le había moretoneado en parte el cuello y el cuerpo, o al menos eso creía el subcomisario, ya que por lo que habían declarado los habitantes de la casa contigua, ella, al parecer vivía sola.
Por la radio llegó la orden del cabo primero para retirar el cuerpo y llevarlo a la morgue judicial. El suboficial anotó en la planilla la salida del femenino sin vida y el caso fue caratulado como "muerte por etiología imprudente".

martes, 10 de agosto de 2010

Por el libro de Cumbio, intentó asesinar al “tuerto” de La Sonora de Bruno Alberto

Leyó en el diario la noticia de que la viuda de Lennon se oponía a que Mark Chapman recobrara la libertad condicional por dispararle al líder de los Beatles en 1980. Cerró "La Voz del Interior" y tras las rejas de Bower, pensó que él también tendría que pedir su absolución carcelaria.
Mario purgaba condena por intentar asesinar al “tuerto” Wirzt, cabecilla de La Sonora de Bruno Alberto en la puerta del hotel alojamiento “Madrid” de calle Obispo Trejo. El tribunal accedió a una junta para evaluar las condiciones psíquicas de él, con la intención de otorgarle el beneficio del 2 por 1.
Se sentó frente al tribunal con su remara del “Ché” y una biblia entre sus manos, recorrió con la vista la sala hasta posarla frente a los consejeros y dijo:
-Siento que ahora, luego de 3 meses del hecho, tengo la comprensión de mis actos y estoy avergonzado, pido disculpa, lamentando el daño ocurrido, pero he cambiado.
Bajó la mirada hacía su biblia un momento y continuó con su excusa:
-Recuerdo que esa mañana de enero compré un ejemplar de “Yo soy Cumbio”, en la librería el Ateneo de General Paz. Escuchaba en mi mp3 el tema de La Sonora “tu tienes que entregármelo”. Rápidamente abrí el libro y escribí en la primera página “Bien ahí, va mi confesión”. –comentó riéndose de lo escrito.
Mario era hipocondríaco, evitaba todo contacto con temas relacionados a la medicina o enfermedades, ya que con cualquier referencia empezaba a padecer síntomas como derrames sanguíneos, tos, arcadas y falencias físicas. Gracias Sergio por tus ganas, estoy de vuelta. Tuve un par de días agitados en el trabajo. Un abrazo Amigo y que estés bien.
Claro que esto no ocurría cuando ya pasaba el cuarto vaso de fernet. Los indicios eran otros, pronunciaciones con ritmos pausados y timbre agudo, palizas dolorosas que le propinaban luego de las homilías descaradas y gallardas que bravuconeaba a toda mujer. Sin embargo, los restos polvorientos que quedaban en el vaso y su nariz, le brindaban una noche de comparsas y lugares platónicos. Deambulando por lo general entre diarios y radios, pero como suceso policial.
Reflexionó y con un tono más serio prosiguió con su visión de los hechos:
-Me acuerdo que el “tuerto”, luego de bajar del escenario del boliche Palmira Seniors, abrazó a Coyo Eno, una piba lánguida sin curvas, con flequillo rubio (similar a Sailor Moon), vestida con pollera corta sin volados, medias larga (de fútbol con los colores de Talleres) sobre las rodillas y una musculosa de los Power Ranger; ella era hija del coreano Chuni, dueño de un supermercado en la esquina de Corriente e Ituzangó.
Logré estrecharle la mano y que me firmase un ejemplar de su disco “Cuando debuté”, pese a ello, seguí a la pareja hasta el telo Madrid. Esperé alrededor de tres horas en la puerta del mueble. Cuando salieron, desde la vereda del frente llamé al “tuerto”, al darse vuelta le disparé cuatro corchazos, dos impactaron en las piernas, uno en el hombro y el último en la maseta de entrada del alberge transitorio. Permanecí un momento en la escena, ingerí una pastilla de menta y corrí hacía un baño químico de una edificio en construcción en la esquina de Trejo y Laprida. Me senté en el inodoro con tapa asiento de plástico, tubo de ventilación de 4 pulgadas reforzado con fibra de vidrio y saqué el ejemplar de “Yo soy Cumbio”. Lo leí recordando los consejos del curso de yoga que asistía dos veces a la semana. -finalizó a la vez que respiraba profundo mientras los provisores lo observaban.
Mario, le explicó al tribunal que hacía muchos años que tenía la necesidad de matarlo a él, sobretodo después de escuchar el disco “Pérez-Troika”, el coro del estribillo en las canchas y en las manifestaciones del país, era insoportable. Además, intentó suicidarse de manera infructuosa al leer la biografía de la niña fotolog, porque no podía imitar la vida de ella.
El triunvirato lo detuvo y decidió concertar unos minutos, para luego releer un pasaje del libro donde decía “Yo me llamo cumbia, yo soy la reina por donde voy (...) mi piel es morena como los cueros de mi tambor”. Una vez finalizado, decidieron que era aceptable el intento de suicidio e homicidio al constatar que el libro y el tema “La canoa”, fue sin duda el éxito más nefasto que le dio popularidad a la joven de la webera y a la banda. Sin vestigio de algún otro triunfo radiofónico o textual, bastó con la frase "y ahora, y ahora, que nos chupen bien las....”. Gracias a dios alguien intentó hacer justicia pensaron los calificadores y firmaron la absolución.

miércoles, 28 de julio de 2010

Bla, blá

Es tan sencilla la historia, pero a la vez difícil de contarla. El encanto de las palabras tienen dolor, y el dolor tiene palabras certeras. Ella se enloquece de vez en cuando. Todos enloquecemos de vez en cuando. Sin embargo después de unos años, cansado de estar embarrado, perdido y empantanado por los caminos despierto y devuelto de devoción, paramos. El destino bifurca el corazón embriagando impestivamente, con mil kilómetros anteriores a uno.
El largo traqueteo al hogar, a la tierra ancestral llena de maravillas y fábulas, sinceriza meticulosamente el recuerdo misterioso y solitario de cuerpos desnudos. La locura galopa por toda la familia: ¿Quien querría ver florecer los colores del mundo, sí el gradiente aparece en pantallas de LCD?
La tarde invernal es fría, responder una pregunta de Goethe es demasiado y tener que comprender que mucha gente no quiere ser desconectada me enloquece nuevamente. Siempre que veo a uno de ellos, me acuerdo de ti, de la ansiedad que te lleba a desenvolverte dentro de la estructura, baby.
La vida va demasiado rápido y no hay tantas llaves que abran puertas... Me miras y me haces recordar que cuando acabe de hablar, por favor me callé.

lunes, 19 de julio de 2010

Primerizo

Siempre descubrís, con el café de las mañanas tus nuevas capacidades y habilidades que despliegan un abanico de risas cruda. Con las pantuflas al lado de la cama recordás que la partera dijo que tenés falta de rutina hogareña. Tartamudeando con el corazón sordo advertís y mostrás otra cara, la cara del amor.
Cuidas tu respiración. No intentas cambiar la forma en el fluido del aire por tu cuerpo y sentís como el final sólo es el principio de algo más. El llanto te alerta, corres desesperado con el poder y la gloria de atenderlo sin importarte, la suegra, la gorda y los cuernos.

jueves, 20 de mayo de 2010

Bon appétit

Los numerosos bancos de peces se desplazaban en forma circular con una serenidad inigualable. El sosiego que me forjaba suspendido en la pecera azulada, no me encontraba con mayor consternación, todo lo contrario, ya que los diferentes tamaños, formas y colores que producía la fauna acuática, asemejaban una postal impresionista de marinos holandeses.
El agua, fuente y constitución de vida, mostraba las huellas naturales que se impregnaban en mi piel curtida por el sol del mediodía. Nunca supe cuanto llevaba seducido por el bamboleo sereno. Sólo sé que de repente, dispersé la mirada y me percaté que una gran variedad de tiburones aleteaban bajo el pataleo de mis piernas en forma centrifuga, dejé la calma de lado. Alcancé a divisar agazapada a una de las criaturas, sentada sobre su cola como si supiera que mi indefensión no iba a ir a ninguna parte.
Temeroso, otro escualo se lanzó y golpeó la palma de mi mano derecha. Grité atemorizado y pensé en su enorme tamaño mientras me sumergía. Me pregunté, sí me verían como un juguete de plástico Chino que podría ser zamarreado de aquí para allá.
Sentí un roce nuevamente, sin sospechar que era el cuerpo de Samir, desesperé. El joven marroquí que conocí en Santiago de Compostela, ciudad a la que había llegado junto a otros colegas para un reconocimiento importante en la labor humanitaria, flotaba a mi lado.
Un tercer pez cartilaginoso me rodeó. Vino a mi memoria el restaurante de Fabio, un comedero de fruto di mare en el Mercado Norte, él, siempre me hacía probar un buen bocado de cazón fresco en el almuerzo matutino, fue aterrador, la idea de ser yo ahora un tentempié mojado sobre el plato oceánico, cobraba fuerza.
Mientras sostenía el flote, recordé de nuevo la imagen de Samir diciéndome: “Debemos liberar toda contaminación sospechosa y fomentar la conciencia ambiental”. Además, explicaba entre ademanes en la sala de embarques del aeropuerto español, que todos huíamos y no hacíamos nada. Qué ciertas sus palabras.
Inhalé aire, sentí que los enormes ojos del tiburón sentada sobre su cola, se clavaban en mí como en un pequeño estanque, el oleaje que impulsó el avance me subió un poco, pude distinguir como la aleta dorsal cobraba altura sobre la sal acuosa, mis parpados aprisionaron las retinas como una ostra a las perlas, y el resto... El resto, cuando vayan a lo de Fabio y le sirvan sin mayor demora una buena rodaja de Cazón.

sábado, 8 de mayo de 2010

Año nuevo

Faltaban quince minutos para la medianoche y cruzaron el peaje sin que nadie se percatara que una familia de Carcarañas había desaparecido en el kilómetro 32, a la altura de la cementera "Corcemar" en Malageño, por la autopista Justiniano Pose.
En la entrada de Villa Carlos Paz, la policía caminera junto autoridades municipales y el intendente, ordenaban el tránsito desviando a los conductores hacia la banquina, esperando que el primer turista cruzara las cero horas del treintiuno.
Un Ford Focus gris aterrizaba en medio de una marea humana a caballo con cincha y facón, promotoras enfundadas en calzas bien apretadas que remarcaban la fruta tan exquisita como los alfajores serranos que entregaban, copas de plástico con espumantes de primera línea para la ocasión, y el notero del canal local capturando la postal de inicio en la temporada estival.
La frenada lijó las cubiertas contra el asfalto dejándola sin dibujo, bajaron del auto dos jóvenes con las manos arriba nerviosos y arrepentidos, uno de ellos tiró ansioso la ganzúa taiwanesa que había comprado en la “Galería Norte”. Tres agentes se acercaron sorprendidos y observaron dentro del rodado, boquiabierto detectaron que en el interior llevaban una pistola 9 milímetros Sig Sauer, 4 mil pesos, una buena cantidad de C4 y una familia secuestrada.

lunes, 3 de mayo de 2010

Clóset monstruosos

-¡Están ó no están!.
-¡Mierda!. Quisiera no despertar más.
-Si supieran.
-¡Qué pasaría, si supieran!
- No hay dudas.
-Rabiarían tanto contra mí.
-Dan ganas de no levantarse.
Estoy cansado de oír sólo mi voz. He pasado tres días en la cama ahogado en piélago de sábanas frías sin una arruga, postrado en posición fetal.
-Estoy solo.
-No le temo a la oscuridad, así que antes de ponerme nervioso intento serenarme.
-Perfecto.
Recuerdo que de niño dormía con el placard cerrado de cagón. Le decía a mi madre que troncara la puerta para que Salím, el gato, no se metiera adentro y llenara la ropa de pelos. Hay cosas que por mucho que pase el tiempo y por muy lejos que parezcan que estén, nunca cambian. Qué ironía, estoy cansado del ser humano. Cada tanto hay momentos para pensar en lo que somos y hacemos.
Escucho a la señora de la limpieza abriendo las ventanas del pasillo para purificar el ambiente.
-Es patético esperar cuatro horas para que armonice el nicho.
-Mejor me levanto y me cambio.
-Guardapolvo cuadriculado con cuello mao color negro.
Nunca entendí a la gente que clausuró sus clóset para purificar y mantener cautivo al monstruo, yo estoy muy bien conmigo mismo. No me imaginé la fragancia esparcidas en el tiempo, tan erótico, tan sublime, tan placentero de vestirme de monstruo.
-¡Qué elegancia! –Me digo, en frente de la puerta espejo del placard.
-Un puñal enfundado en la mano derecha y una bolsa de plástico negra en la izquierda, mientras mis labios saborean un "Chesterfield Light".
-Se merece la paga.
-¡I know!.

miércoles, 14 de abril de 2010

Dípteros de café

La flecha esculpida en metal atravesó la cotidianeidad de abril en un mundo normalmente anormal, la ausencia de 87 días de piel rompió el solsticio más largo del año. Hoy, he estado maullando y ronroneando a una vaca suave, delicada, tenue y cortés. No tenía tesón de mí mismo y agitándome con una bocanada de humo fluctuante mientras la mano derecha borroneaba una hoja de papel amarillo, y la mano izquierda bailoteaba al compás del desafinadísimo exhalado de mis labios, bebía café sentado en el bar.
Afuera, el frío asestaba como un puñal oblicuo la carne de cualquier pasante poco precavido. Adentro, las nubes tabacaleras recorrían durante horas el horizonte del bodegón. La rumiante altiva no estaba de vueltas, los minutos pasaban y perdía la noción de espacio y tiempo, un sorbo más del café rebajado con malta calentaban los huesos roídos por la postura cóncava de mi cuerpo.
Silbando de sueño noté que algunas moscas se pegaban como ventosas en el aparador del ruso Dimitri, y otras formaban círculos en el cielo raso tratando de esquivar los nubarrones de nicotina amarga. Otra vez observé la puerta y la bovina no aparecía, ella se cambiaba de piel como se cambian las culebras, una difunta por una lustrosa ó tal vez similar a las moscas; así en cuatro etapas morfológicas distintas; huevo, larva, ninfa y adulta se estiraba consiguiendo extenderse brillante y resplandeciente.
Bajé la cabeza y escuché acercándose unas chinelas chirriando los mosaicos pegajosos, levanté la mirada y descubrí una lágrima rodar por su mejilla, la cantina inmunda no podía envolver la belleza radiante de mujer, sin chupar el néctar dulce de su aroma natural, ni morder la fruta suave de su cutícula carmesí en espíritu y alma. La gente del lugar cambió su actitud con facilidad, al igual que Tomás Llorque en la barra desolado con el corazón odioso e inmutado.
Es otoño y como un clavo torcido no encajé, volvió su exquisita anatomía despidiéndose hacía la puerta y se esfumo como una brisa de perfume sensual. En la calle los árboles iban desarreglándose a medida que sus hojuelas caían y en 88 días, a mí, me siguen las moscas.

martes, 21 de julio de 2009

Just versos!

Quizás, mañana ofrendaría caer indefenso a tus pies. Buscando la manera de obligarte a que me recuerdes sin quebrantar el cuerpo hastiado de dormir.

El único consuelo es que ya no lloro más, gracias a la terapia del canto y la devoción espiritual de Santo Domingo. Circulo solitario tratando de aunar eslabones por India entre brahmanes y doblegados.

Distraído no me imaginé la fragancia esparcidas en el tiempo, tan erótico, tan sublime, tan placentero. Qué elegancia!, suspirar con el “Chesterfield” entre los labios, pero ya no es dulce. I know now!.

viernes, 12 de junio de 2009

No lo notó!

La última mirada con un triste dolor de adios, fue en el jardín, otro fustigar de tierra sin tiempo, lo que fue una fina luna creciente terminó en el fondo de la basura como una bolsita de té taragüí vencida. De tanto mirar la grieta en el techo, se abrió más, chorros y chorros de humedad corrieron por la pared, en ese instante percibió un inutil sentir de placer sin aquellos sonidos maravillosos que ella entonaba todas las mañanas. Aceptó el silencionocturno, sin vergüenza, acepto, la verdad se reflejó en el espejo mientras deglutió pastillitas de mil colores. Recorrió mil y una carta de otra época en donde se repetía, "Tú y yo fuera de nosotros mismos, estaremos juntos" y obcenamente tragó la pildorita.
Ya a esa altura y sin medir tiempo, el tapiz que recubría la habitación se incendo por el ececivo varniz envuelto en los muros, los cristales estallaron por el calor, pensó, "por fin!, el viaje termino"!.

sábado, 16 de mayo de 2009

Hablando de vos…!

Observo a lo lejos
dos niños sordomudos comunicándose con el índice y el pulgar.
¿cómo es posible? que a mitad de una pitada
toda discusión con vos, se vuelva violenta e irracional.
Qué punto efímero es mi estrella,
cae del cielo con lujuria noctámbula
sin el coraje de un vaso de cerveza rancia,
sabor pis.
Sos la última en bailar
sobre el astillero en celo,
cumpliéndoles, con el aullido sediento
por debajo de la jauría seducida.
Mí mal genio me encadena
y mi corazón no cumple las promesa,
desconfío de mi suerte y de tu dulce paladar.
Ahora, los pibes sin vozse contestan con el dedo mayor!.

lunes, 27 de abril de 2009

Concluimos!

El era un hombre elegante, sentimental y al mismo tiempo sutil, así lo recordó ella. El amor había muerto, pero lo defendió ciegamente aferrándose a cualquier esperanza, por absurda que pareciese.
Un par de sesiones profesionales volvió melodramática su subjetividad quebrada, se preguntó como podría amarlo con tanta desazón, cerró los ojos como el terapeuta le dijo y se autoconvenció que era un hombre cobarde.
Ingirió un par de mentoles y fue hasta la casa frente al mar. Al llegar la puerta había sido forzada, todo estaba revuelto y roto, siguió hasta el cuarto, el cuerpo de él yacía sobre la cama empapado de orines y sangre, sostenía un cuchillo de cocina afilado con su mano derecha. Ella lo miro y pensó;
"Guardaré un lugar en mi corazón, amor; con sólo un buen gesto pudiste haber tocado mi cuerpo y amarlo de verdad. Ahora estás solo como un perro desnudo y despellejado por tonto y miedoso".
Una ráfaga helada entro por la ventana, tomo una campera y partió con una sonrisa picaresca. En su interior siempre supo lo que desencadenaba su irresistible ser!.

sábado, 18 de abril de 2009

Por un loco verano!

Volvió a la ciudad donde se enamoró tiempo atrás, en una habitación confluyó el sueño de seguir viviendo la realidad. Pensó, que tal vez, azarosamente la encontraría por las calles húmedas y recalcitrantes.
Los primeros días que frecuentó las calles, lo hizo con los ojos clavados en los entes superfluos que transitaban sin cesar, observarlos le daba esperanza mientras encendió una tras otra colilla de cigarrillo. Pero, las horas avanzaron y ese anhelo se convirtió en desconcierto y en pitadas muchas más extensas. El andar ya fue pausado con la cabeza gacha y la miranda clavada en los mosaicos colorados que cubrían las delgadas veredas.
No pudo fingir más el deseo y se dirigió hacia el balcón que solía posarse ella. A pocos metros se dijo:
- Siempre la misma historia!.
- No te detengas, y no mires - caviló.
No hizo caso a su propio pensar y de reojo contemplo el palco; dos personas agarrados de las manos platicaban y sonreían absortos. Con el asombro a cuesta especulo si era ella la que se situaba en el mirador, con esa duda avanzó por las baldosas descoloridas luego de pisar la última colilla que le quedó en el atado.
Una vez más lo nervios lo traicionaros y acepto la posibilidad de que ella estuviese acompañada por otra piel, por otra emoción, en ese mismo balcón.
Se sentó en la esquina del parque en silencio a la vez que sujetó la navaja del ejército Suizo que una vez ella le regaló, sintiendo el desembarazamiento de una pesada carga de errores cometidos. Su conciencia de lo real quedó echa trizas en el banco de madera. Con la mirada en lo alto, concibiendo lo cerca que se encontraba del cielo!.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Contenido!

Recitó tres veces las características generales de manual "cría de animales"; incluyendo razas; utilidades; enfermedades (síntomas, prevención y combate): higiene; alimentación; reproducción y mucho más. Arrodillado junto al río narró los hechos publicados en el libro sin mediar esa elipse de tiempo comprendiendo el acto hasta la madrugada del día siguiente.
La fascinación del diseño limpio y elegante de páginas completas e ilustradas lo incitó a darle un vistazo a la increíble colección. Sin ahuyentarlo dentro de los altos juncos aplicó todos sus recursos de entendimiento, al mismo tiempo que encendió sahumerios. Criar caprinos, cerdos, conejos o porque no iguanas lo movilizó a las 10 únicas librerías de la zona.
A pié de página avistó una dirección para solicitar más datos y productos. Indicó en el mensaje que contenga información en español ya que el material sólo describía los pasos en lenguaje escandinavo, entonces escribió: "De mi mayor consideración; me comunico con ustedes para hacerle saber que la producción de nuestras "cría de animales", se han convertidos en periquitos australianos ya que no sabemos que darle de morfar, el gobierno nos restringe la exportación y el día nos orina como perro cuando quiere.Tengo miedo de haber conjurado una brujería de mandinga, si el editor de su prestigiosa publicación me lo traduce a cristiano no me molestaré y sólo tal vez le compre toda la colección anual..."!.

viernes, 20 de febrero de 2009

Artrosis fantasiosa!

Un camello avanzó acechando la garganta, hay ricas comida y aire acondicionado, pensó dentro del cuarto mientras se perdía en las acaloradas pasiones, las manos lo abrazaron pidiéndole en llamas besos ardientes que recorrieran alocadamente los muslos deseosos que el cuerpo suave, desnudo y femenino yacía en la cama. Ella miró al espejo que se situaba al lado del lecho, quería verlo proseguir por la pierna hasta los pies jugueteando deseosa cada segundo del crepúsculo.
El tiempo de alentarlo con la lengua y los dedos de tomar riesgos en “improvisiones creativas”, tirando vulgarmente "sablazos” con pasión secreta en cada sacudida que estremecía y empapaba de visiones mayores al sexo de ella. Como en una batalla donde la estructura convulsionada de placer, abría y cerraba una y otra vez sus glúteos al sentir el aliento entrecortado que él exhalaba, mordisqueando con cálidos movimiento, giró su cabeza y se acercó hacía el encuentro del entresortijado monte húmedo que embriagaba todo espacio y tiempo óseo, endulzando sus labios sin claudicar.
La conciencia corporal equilibró un paraíso a la deriva, con los ojos bien abiertos nuevamente solo y con una mano en la ingle al igual que una jugada de poker, el camello se esfumo y el sistema ostio, artro, muscular adiciona con placer otro cuerpo en movimiento!.

viernes, 13 de febrero de 2009

Liquidación simultanea!

Está claro que vamos evolucionando hacia una nueva concepción de la vida, pero él era hipocondríaco, evitaba todo contacto con temas relacionados a la medicina o enfermedades, ya que con cualquier referencia empezaba a padecer síntomas como derrames sanguíneos, tos, arcadas y falencias físicas.
Claro que esto no ocurría cuando ya pasaba el cuarto jarro de cerveza. Los indicios eran otros, pronunciaciones con ritmos pausado y timbre agudo, palizas dolorosas que le propinaban luego de las homilías descaradas y gallardas que bravuconeaba a toda mujer a su alrededor.
Los restos polvorientos que quedaban en el vaso y su nariz, le brindaba una noche de milonga y lugares platónico. Deambulando por lo general entre diarios y radios pero como suceso policial, recordaba los consejos del curso de yoga que asistía dos veces a la semana. "El oxigeno es el alimento de la sangre", meditaba a la vez que respiraba profundo.
Así al final, ingiriendo pastillas constantemente dentro de un baño químico y sentado en el inodoro de 225 litros con tapa asiento de plástico, tubo de ventilación de 4 pulgadas reforzado con fibra de vidrio, cavila insistentemente en no temerle a la muerte y a las enfermedades!.

jueves, 5 de febrero de 2009

Vida conjugada!

Con ella pasaron momentos inolvidables, en un entorno natural de ensueño, una de esas historias extrañas, tiernas, simpáticas, poco convencional, asemejándose a un campo de batalla, donde la violencia, el amor, el odio y la muerte se convirtieron en un insoportable peso de soledad y frustración que maniataba irremediablemente.
La apariencia dura, ácida, preguntona e intransigente de firmes ideas sobre una vida que ya no interesaba y ni siquiera emocionaba, bastaron para no arriesgar el sentir, sin embargo caer sobre ella y escapar al encuentro lo mutilaba de sobremanera haciéndolo parecer maleducado o sordo.
La técnica escrupulosa y erudita de la embriaguez, la desesperación y la horrible obsesión de los aspectos más negros y crueles de un sueño inalcanzable. Cuantas veces soñó con ser solamente uno más perdido entre la multitud, no evitó las imágenes de otros tiempos, sin reflexión y desolación.
Recordó el erótico rítmico inconcluso que embestía cada luna, divagando entre besos silenciosos mientras resbalaban los dedos en el terso y ardiente sueño de ella, pero tan sólo poseyó la ilusión de otro día. Perdió la cordura y quedó despojado a su suerte y aguardo temblando!.