viernes, 10 de noviembre de 2017
El efecto mariposa
Ella me sonrío tibiamente, me besó y se levantó de la cama sin decirme nada. Sin embargo ese beso fue concluyente, la rigidez de los labios y el impacto seco sobre mí frente hizo sentirme como un niño que distingue el aura de los demás, cuyo colores son evidente ante cualquier emoción y los de Marisa sin duda alguna eran opacos y deslucidos.
Ya no contenían ese brillo encatador. Me levanté y fui a la cocina, ella jugueteaba con la taza de café mientras fumaba un cigarrillo.
-No soy feliz. -dijo tajante.
No me sorprendió, esperé unos segundos creando un silencio tenso que enrarecía el ambiente de la cocina tanto como el humo del cigarrillo y luego dije:
-Bueno, no siempre se puede estar feliz, sólo hay momentos agradables y regocijantes en la vidas.
Marisa intentó esbozar una sonrisa e inmediatamente hizo una calada honda al cigarrillo y sin exhalar el humo con la voz entrecortada dijo:
-Eso me tranquiliza.
-¿Qué cosa?-pregunté.
-Estar atestada con la vida y aspirar a más que a sobrevivir.
Esperé nuevamente unos segundos y un sinfín de sentimientos me recorría el cuerpo y no tenía nada qué decir. Supe entonces que había seleccionado mal las palabras y que ya no sería maravilloso estar a su lado, como tampoco haría falta atesorar vivencias pasadas, ni mucho menos proyectar un futuro. Aunque en realidad, hacía ya muchos año que habían dejado de aletear las mariposas.
viernes, 21 de enero de 2011
Se acabó el mito que nos hacía sentir completo ya que luego de dieciocho lunas, el gritos se ahogo
–Me asfixia la tristeza y la desilusión ante la sordidez y la indiferencia (…), las palabras disfrazadas de sentimientos inexistentes se desvanecen como el humo que exhalas cada vez que haces una pitada. –dijo.
Me doy cuenta entonces, que no cruzaré más los barrios cerrados, tampoco los caminos sinuosos de los sierras chicas, ni el gran lago; la flor de Busto no me recibirá y la santa virgen no me acogerá bajo su poncho serrano.
Rebajo la marcha ante la procesión folklórica de autos y los moscardones verdes que se aferran a la parilla delante del radiador, me vaticinan que no comeré más los pollos de corral, que mis pies dejaran de pisar el agua fresca encerrada entre el pedrusco cause como guarda rail debajo de la casas de los locos, y que las jaurías de cucos y cuquitos no me ladraran y mearan las llantas del Aleko, nunca más.
Resoplo por el desconsuelo reverso de nuestro amor. Afuera las sombras metálicas avanzan en trancos cortos tras poner primera. El pataleo insistente de la mantis religiosa para hacer pie en el parabrisas, me advierte que allá, sobre el monte dulce, el cristo no vigilará más el andar de este a oeste y de norte a sur que el Aleko automáticamente recorría.
Punto muerto de nuevo. Adelante, el sable luminoso de la caminera decidiendo quién pasa o quién se queda ya no servirá más como talismán. La venia aprobatoria hace que atraviese y mire por última vez la pradera, el sueño Ingalls se desvanece, se esfuma como el humo exhalado del cigarrillo. Coloco primera y miro para arriba, sobre el tapizado gris del Aleko que la luna ya no brillará.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Devolviendo el toque
mueren mujeres.
Especialmente mujeres bellas,
Sí mueren mujeres feas,
mejor que nadie se entere
o posteé.
No me disculpo si mato a un engendro.
Es que sus líneas, dimensiones y contornos
me emocionan, me instruye,
me alumbran y me modifican.
Pero, sólo me suele suceder
cuando la temperatura chirlea mis mejillas
con unos 38 grados centígrados
dejándolas aún más coloradas que de costumbre.
Y sobretodo, cuando leo los obituarios del gran diario argentino.
Siempre, en la web
multiplican panchos y birras
como Jesús de Laferrere.
Además, de vez en cuando
les crece la nariz al dialogar con un grillo,
un gato o a una zorra parlante
que cree ser una hada azul
en la cuadra de Hipólito Yrigoyen 183...
Ahora, "mataré a todos,
no quedará ninguno vivo,
servirá de prueba,
cuando entre con metrallas"
Dice un soldado bloKero
mientras prepara tereré,
escucha a Calamaro
y come maíz pisingallo.
Oh sí,
en las after,
para darle un toque
hay sangre,
uñas rojas, art nouveau
y cámara web.

sábado, 11 de septiembre de 2010
Las sabanas de las chicas del 2 "K"
Bajo el cielo monopolizado de azul, me asomé a verla por la ventana. Ella, sobre la terraza, colgaba las sabanas blancas haciéndoles dobleces para que el viento acariciase los bordes de satín.Sujetó con el broche de madera la última sabana y encendió un cigarrillo. Inhaló dos bocanadas y volvió a su departamento descalza, mojada y con la remera del Ché anudada por encima de su ombligo. La miré haciéndome el oso desde la ventana imparcial mientras tomaba café con malta y fumaba un cigarrillo pensando, que nunca supe como hablarle. Sólo me atrevía a fingir un saludo casual las pocas veces que la cruzaba por los pasillos del block.
Ahora, ella apareció por el balcón, se agachó y envolvió con la sección política del gran diario argentino, las cagadas nocturnas que dejaban sobre los mosaicos las aves de rapiña por las noches.
Sin asco, ella depositó el bollo de heces secas dentro del basurero, enlazó la bolsa roñosa dejándola debajo de la bacha de servicio y se dirigió al living donde prendió el televisor, se sentó sobre el futón y sonrió al ver en 678 la sociedad Duhalde-Magneto al son de Malayunta.
Tomó el papel prensa (Tiempo Argentino) que se desasía a un costado del almohadón, lo ojeó rápido y volvió a dejarlo en el mismo almohadón. Pitó una vez más y abollo el cigarrillo contra el cenicero que estaba sobre la mesita ratona.
La ventana que hay junto a mi baño me mostraba una postal panorámica del 2 “k”. Observo a ella recostada sobre el futón y pienso que tiene un cuerpo hermoso, sobretodo cuando su pelo ensortijado se anuda entre varios invisibles por encima de sus hombros. Levanto la vista hacia la terraza sabiendo que todavía es temprano y las sabanas, seguramente no se han secado.
Un estruendo en la puerta me obliga a posar nuevamente la mirada sobre el 2 “k”. Las sonrisitas picaras me indicó que llegaba Naty (la compañera de piso). Naty, llevaba una pollera corta y un strapless florido, se sentó encima de las piernas de ella y la besó en las mejillas.
Yo, sólo atinaba a mirarlas por la ventana sin decirles nada.
Entre caricias y felicitaciones, las chicas se quedaron abrazadas una sobre la otra en el futón del living. Naty había sido elegida como presidente del centro de estudiantes en la Escuela de Trabajo Social, su agrupación nacional y popular ganó por tan sólo 18 votos electrónicos.
Con lágrimas en los ojos, ella le dijo a Naty que ya le habían dado turno en el Registro Civil para noviembre. Naty se levantó sonriendo y fue a la cocina, puso la pava y preparó el mate amargo como lo preparaba su madre Miriam. Recordó sonándose la nariz a su madre y pensó, como se sonrojaría al saber que ella se casaría en noviembre.
–¡Pobre vieja!–se decía, tuvo que llegar exiliada desde la banda oriental a fines de los ’70 ya que su abuelo, perseguido y encerrado en el ’68 tras el ataque a la emisora radial Ariel con el MLN-T, la condenó. La pava silbó fuerte y Naty volvió en sí.
Yo, terminaba de leer El perro del Hortelano de Lope de Vega y recordé que con Naty tampoco había cruzado palabra alguna. Tiré en el inodoro el cigarrillo y la borra de café pastosa anidada en el fondo de la taza. Me percaté desde el tragaluz que ella volvía descalza a la terraza para levantar las sabanas. Eclipsado por su belleza y la pulcritud de los bordes de satín, reflexioné irónico diciéndome:
–¡Qué bien que le quedaron! son tan blancas como la sonrisa de Dady Brieva.
Sin quitar la vista de la terraza me estiré hacia un costado desenvolviendo un poco de papel higiénico. Me pregunté –¿por qué mis sabanas no quedaban así? y me respondía, bambaleando la cabeza de un lado al otro, que tal vez ya era hora de hablarle a las chicas.
Me limpié el culo y jalé la tira del inodoro teniendo en claro que cuando me subiera los pantalones, les tocaría la puerta y les preguntaría –¿Qué jabón en polvo usaban?
martes, 10 de agosto de 2010
Nariotebicen

En el Ministerio de Educación les había sorprendido que en el último censo escolar mostrara que el promedio más alto correspondía a un colegio de un pequeño poblado del interior cordobés. Las calificaciones oscilaban la media de ocho puntos en todos los cursos y ningún repitente en los diferentes años lectivos. Por esta razón, la administración nacional decidió mandar dos inspectores a cerciorar semejante desempeño, ya que buscaban postular a la mejor escuela para que la presidenta inaugurara el año del bicentenario de la patria.
Los dos fiscalizadores partieron en colectivo desde Retiro hasta la terminal de Córdoba. El viaje fue largo y Rosa, una de las encargadas de legitimar los resultados del colegio, mató el tiempo leyendo un artículo sobre los resultados del “Colisionador de Hadrones” en la revista “muy interesante”. Ella, era apasionada por la física moderna y le generaba inquietud el choque de partículas subatómicas, sobretodo si descubrían el “bosón de Higg” ó “partícula de Dios”, porque según la teoría de los científicos, de esa porción minúscula, proveía de masa a todo el universo.
Por otra parte, Eduardo, el otro elegido para inspeccionar el establecimiento punillense, tenía una idea apocalíptica sobre el tema de experimentar con el origen del “Big Bang”.
–Ya vas a ver Rosa, esa maquina va hacer que el mundo cambie para mal. –decía con una mueca alarmista en su cara y con un tono de voz alto, ya que tenía puestos en los oídos los auriculares de su Ipod, escuchando las viejas versiones musicales de Alejandro Lerner, Serrat ó Alberto Plaza.
Al llegar a la sala de embarque mediterránea, luego de diez horas de viaje en bus. Debieron hacer transbordo en un micro interurbano que se dirigiese a la ciudad de Cruz del Eje, se sabía que la institución se encontraba en las cercanías. Eduardo, se dirigió hacía la boletería de la empresa “Ciudad de Córdoba”, pregunto por la localidad de Bartolomé Mitre y nadie supo contestarle, entonces indagó por la escuela “Libertador Domingo Perón”. Un chofer recordó que solía llevar a un par de chicos a ese seminario, pero no sabía realmente donde quedaba, sólo tenía en claro que los niños bajaban en la Ruta 38 a unos 23 kilómetros de la ciudad de Cruz del Eje.
Partieron y los examinador descendieron donde el conductor les dijo. Caminaron a campo adentro por una acequia polvorienta durante treinta minutos, cansados de estar sentados en los colectivos, ambos se sintieron a gusto estirando las piernas por un rato. Luego de un par de kilómetros encontraron a un baquiano que le supo indicar donde quedaba la comuna llamada Bartolomé Mitre. Aseguró que no figuraba en ningún mapa porque la escuela es la única construcción que se erige en la punta del cerro serrano. Además, comentó que Bartolomé Mitre, era un empresario sojero de la zona y dueño de las tierras donde se levantaba la escuelita y no un poblado.
Luego de los saludos pertinentes con aquel buen hombre, Rosa divisó una aureola brillante flameando por el firmamento del cielo, sin darle mucha importancia los dos marcharon hacía el “Libertador Domingo Perón”. Al llegar a la punta de la montaña, encontraron un rancho roído por el tiempo y rodeado por un pastizal alto y seco. El frío, azotaba en la zona sin dar tregua.
Ingresaron al establecimiento y se encontraron con una pulcritud y una organización envidiable; en el hall central, la directora del instituto los esperaba con un té calentito. Saludó cordialmente y sin perder tiempo invitó a los oficiales que relevaran los diferentes cursos. Entraron al cuarto grado y Eduardo distinguió que el manual de estudia llevaba por nombre “Perro Santillán”, en vez de “Santillana” y que el bloc de hojas rayadas “Rivadavia”, aparecía bajo el nombre de “Menem”.
Rosa, también se percató que las imágenes del padre de la patria sobre el pizarrón, era el de “Juan Domingo Perón” y que al lado se extendía un mapa planisferio de de las Islas Malvinas, con el retrato de San Martín como general de aquella contienda. Atónitos una y otro, se miraron sin comprender que ocurría, la regente le hizo una seña con su mano derecha para que la siguiesen a la sala de tecnología. Quería mostrarles y agradecerles a los dos examinadores por el importante aporte que la nación hacía con las herramientas informáticas. Se asomaron al gabinete y vislumbraron las maquina de escribir portátil “Olivetti Lettera 42”.
Uno de los preceptores irrumpió en la aula llamando urgente a la directora para que se dirigiese a la sala de los maestros, ella se disculpó y obligó al dúo que la acompañase. El personal estaba reunido alrededor de un viejo televisor con armazón de madera en blanco y negro, marca Grundig, sintonizaba la señal de cadena nacional y mostraba al presidente Bartolomé Mitre anunciando la “Guerra de la Triple Alianza”. Pasmada, Rosa observó por la ventana lateral de la habitación una nueva aureola brillante que flameaba en el firmamento.
El “Colisionador de Hadrones” vino a la mente de ella y recordó las palabras de Eduardo en el ómnibus sobre como iba a cambiar el mundo por ese aparato ambicioso. Sacó de su bolso la revista y ojeó el texto una vez más, los científicos afirmaban que era un paso clave para estudiar la materia y saber por qué el mundo es como lo vemos.
martes, 6 de julio de 2010
La protesta del Che, Zeppeling y Paco de Lucía
-¿Qué se puede hacer para evacuar los intestinos con mayor frecuencia? ¿Y sí, tomo laxantes ó será peligroso? -pensaba silenciosamente mientra mantenía la cabeza gancha mirando el suelo del auto mugriento y cantando mentalmente “Hay una dama que asegura que es oro todo lo que reluce y está comprando una escalera al cielo”.En otro sitio, allí, donde el alquitrán y la sangre se funden espesamente, comenzó la protesta. Nos detuvieron clandestinamente por el miedo que el día a día cruelmente arrasaba como tsunamis demoledores sin control. Una arenga colectiva impulsó la marcha. El que iba a la cabeza escupía rabia, mientras desplegaba una tripulación de emociones vehementes, el resto, acompañábamos hambrientos de justicia enfundando al “Che” como estandarte.
Adelante, el cordón policial no dejaría avanzar a la columna. Enfrentarse al enemigo que devoraba los corazones de jovencitas y don nadies solitarios, fue irremediable.
El ansia, las gomas y los bastones culminaron con una estresante y salvaje sociedad urbana. El Negro en la huida golpeó a un efectivo policial que cumplía adicionales en un banco de La Cañada, por la confusión el R4 en que nos movilizábamos inesperadamente quedó varado cruzando la avenida Colón en medio de un transito caótico a esa hora de la mañana.
Bajamos del auto y corrimos hasta refugiarnos en la casa de una mujer. Durante horas debimos permanecer allí, ya que la policía realizaba rastrillaje permanente por toda la zona. Manteníamos en cautiverio a una anciana que vivía sola dentro de un departamento deteriorado y antiguo. La disfunción gástrica que padecía no me dejaba recapacitar. Parecía una mañana interminable.
La señora asustada intento explicarnos que no tenía nada de valor en la casa, el Negro con nerviosismo le advirtió que no queríamos robarle nada, si no escondernos hasta que la policía dejase de buscarnos. Aliviada la mujer nos ofreció un poco de agua y puso el long play “Río ancho” de Paco de Lucía, nos miró y pidió que le explicásemos porque nos perseguían.
El Negro, un militante pasional por los derechos humanos le contó cuál había sido el problema. Relató que manifestábamos por la democracia arrebatada a un país continental hermano y como el imperialismo del norte manejaba la política de nuestras naciones conflictivas, además también, nos manifestábamos por la persecución, discriminación y represión que ejercían las fuerzas del orden estatal contra las minorías en la ciudad.
Expuso los conflictos del orden social que generaba el capitalismo y el cambio social que producía, el individualismo, la lucha de clase, los desposeídos y la necesidad de una sociedad más justa. La geronte escuchó silenciosamente lo que el Negro expresaba, una vez que él finalizó, ella, comentó que a un vecino de nacionalidad paraguaya había recibido una paliza por parte de unos agentes del comando radioeléctrico. Un golpe fuerte se escuchó en la entrada del departamento justo cuando hablaba ella y Río ancho terminaba de sonar.
Tres guardias de infantería ingresaron con escopeta, escudo, perro y casco, ordenaron que nos tirásemos al suelo con las manos en la cabeza. Nos arrinconaron contra una esquina de la casa y nos emprendieron a punta de pie sobre nuestras cabezas, sangramos por boca y nariz al mismo tiempo que nos arrastraron por el suelo. Una vez afuera nos depositaron en un móvil policial hacia encausados, el dolor estomacal continuó en aumento. Repiqueteaba en la radio “Stairway to heaven” de Led Zeppeling y me vino a la cabeza la imagen de esa buena mujer. -ella sí compro una escalera al cielo. -pensé. Aunque, como siempre luego de la marcha. No conseguimos nada.
martes, 8 de junio de 2010
La fantasía de gambetear
Pasándola bien, entre birra, asado y compinches; estaba sentado en la mesa junto al ventanal del local que da a la peatonal en Rivera Indarte casi Rioja. El gordo, se anunciaba como CEO de Marcos resto bar. Había pautado un banner publicitario en el “Diario de Infonegocios” y ya, se las creía. Napolis, el cocinero, se le burlaba diciéndole que en realidad: “sos un CERO no CEO, gordo bolsa de mondongo, que tei haaaacé”. Y por supuesto, el rechoncho lo putiaba un buen rato amenazándolo con echarlo, pero nunca ocurría. Ya que hacía quince años que trabajaban juntos.
Releía a Maupassant al mismo tiempo que pasaba la cerveza por el buche y escuchaba los comentarios de los pibes en el cantero peatonal; chistes, sueños, música, morfi y fútbol, ó sí, balompié. Esa pasión cultural arraigada entre las entrañas más profundas del ser que nos hermana más allá de la clase social ó instrucción escolar. Ansiosos y sin resignación, no se iban a perder los partidos de la selección. Por eso, sus manos estaban ocupadas con témperas y plásticola dadas por Marisa, dueña de la librería de calle Rioja a la vuelta del bar.
Pegaban el cartón de la caja montándola como un LCD, uno de los niños dibujaba una gambeta de Verón pasando al dos de Nigeria. Luego, otro de los menudos borraba con goma el esbozo y trazaba la continuación de la jugada con un cabezazo de Tévez rompiendo la red de la escuadra africana. El grito y el abrazo no se hicieron esperar, dieron la vuelta sobre el cantero central arengando himnos futboleros sin parar.
Cerré el libro, le mostré un billete al gordo y lo dejé debajo del vaso, me levanté satisfecho y lleno, salí afuera y me senté en el cantero con los chicos a ver como terminaba el partido.
sábado, 29 de mayo de 2010
Departamentos
Cansado, Masticaba caramelos de goma frente al agente de bienes raíces, bamboleaba incesantemente mi mandíbula de un lado a otro. La irritación oculta por mis muecas que mantenía el bigotudo vendedor, me agraciaba de sobremanera. Pensaba. Todos los arrebatos de ira y despecho colérico hacía mí que sentiría. La intención de aplicarme un golpe de puño en el medio de la cara por mal parido, y la patada en el culo que le daría a Mirna, por llevar a este pelotudo a ver los deptos con ella.
Reí por dentro e imaginé como debía estar reprimiendo todo, con tal de hacer su trabajo. Salimos, no nos gustó ese tampoco y el vendedor dijo:
-Bueno, quieren observar otro.
-Sí, obvio. –contestó Mirna.
Y, mentalmente me dije: Un trashumante así, es motivo de amarlo.
miércoles, 7 de abril de 2010
Sombras de papel!
La dualidad clásica de un toque personal que encuentro por el recorrido suburbano de los ríos anchos donde el pescado es traído desde Taiwán, me deja una composición autodidáctica de interiorizar chatarra, mientras me siento en el porche de un rancho ajeno retratando los pecados con una tuca que Martín Fierro nunca fumó.
Uno nunca viajó por Europa, pero tampoco el misterioso Mozart transitó los páramos y llanos de Latinoamérica con clave en Sol. Y sólo en los humedales de concreto viejo tuvo la capacidad de darle vida a un barómetro de cola. Aquí, absorbemos la sopa y leemos como un cíclope las bitácoras forasteras en un patio ó en un bar, sin embargo olvido que existen para nuestro rescate personal!.
sábado, 6 de febrero de 2010
Dalmiro!
Todo tuvo que ver, "ser o no ser", Dalmiro era un joven actor que por su ceño fruncido y su cara sin expresión, o sea, a nada, siempre interpretó papeles breves, de malo, de psicópata, de extra, y que por lo general morían. Nunca apareció en los créditos de las obras que trabajó. Su aspecto afeminado no le daba el “target” para roles viriles y masculinos.
En realidad Dalmiro no tenía aptitud de actor y no era un “jettatore” (persona que supersticiosamente se cree que trae mala suerte). Porque, cuando iba al banco no había cola, cuando compraba dos cospeles del kiosco en la esquina, él se llevaba los últimos, cuando pedía una colita de cuadril rebosado con vino blanco y papitas noisette gratinado con salsa de arándano en el bodegón de 27 de abril casi Ayacucho, siempre estaba a punto caramelo.
Oh!, sí, su vida diaria era común, un mequetrefe para actuar, pero común!.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Sin ser Juan Preciado!
jueves, 7 de mayo de 2009
Sin términos!
Desaparecieron las vocales que dejaran huellas hermosas en sus corazones, recorrió cartas, versos, mail y conversaciones de antaño que descifraran el momento equívoco. Tomó la responsabilidad de sentirse discapacitada de expresión y apunto a replantear su vida.
"Posiblemente, todo acabe y la bella joven considere tomar riesgo con las consonantes", pensó ella en tercera persona!.
sábado, 2 de mayo de 2009
No nos dimos nada!
Misteriosamente conocí a ella que me dijo, "que puedo hacer por vos". Yo, tan sólo le dí una razón para que no se alejase de mi corazón. Pero en cambio, ella esperó un buen gesto, que nunca apareció. Tocar su cuerpo y amarla de verdad no le bastó, "esas cosas raras son clásicas para olvidar", explicó.
Un trago y un cigarrillo mostraron una mala señal, esa fantasía suelta del alma que sintió mientras espero sentada de piernas cruzadas. Le recordó entre risas que, "yo no sé esperar"!.
lunes, 23 de marzo de 2009
Con tal de no apagarse

Amontonado en alguna esquina entre cenizas y humo,
con la necesidad urgente de sentir el calor perpetuo de tú piel,
encendí un cigarrillo.
Tiritando con ese aire frío de los mediodías helados
y la apremiante ansia de fundirme en tú brazos
que oxigena el aire y lo transforma en un perfume de ensueño,
apuro con otra pitada.
Camino hasta el fondo de las horas
con un temblor que me envuelve
todo el cuerpo,
atormentado con la avidez de besarte incansablemente.
Me pregunto si se dará cuenta de cuanto es mí deseo
y cuanto me apasiona acariciar su flor sensible.
Exhalo el tabaco y tiro la colilla,
una gota lo apaga,
otra resuena en mí cabeza.
Enderezo el timón y sigo la marcha,
mientras los árboles y las plantas
se superponen en figuras planas
sin que tu imagen se apague.
domingo, 15 de marzo de 2009
Heart frutal!
Consumido y ciego tan parecido a la locura, no saber por dónde empezar. Sí perdiéndose en sus ojos encendiese toda pasión helada convirtiéndola en un infierno hermoso y doloroso que cuadra al sentir que está cerca.
Acuñado desde aquí vuelvo a mi rinconcito. Otra vez trato de expresarlo, pero no encuentro las palabras!.
domingo, 8 de febrero de 2009
Por eso, no estuve!
Abriendo los ojos, miro el cielorraso o el piso, sostenido por el antepecho de concreto deambulo horrorosamente con la idea de ¿qué he hecho?; el silencio tortuoso se apodera de todo el cuarto, la oscuridad es más negra aún. Viajo al otro extremo de la vida, hombre destinado e incrédulo, la ansiedad hizo perder la ilusión tan deprisa, tan marchita y tan solitaria.
No lo expresé tan bien, comprendí la realidad de las cosas, calló y vuelvo sobre los pasos!.
jueves, 5 de febrero de 2009
Signos particulares!
domingo, 25 de enero de 2009
Sin, vergüenza!
La sensación que ella emanaba al tratarlo a él, se asemejaba a un artículo mobiliario adquirido necesario para que la acompañe a ciertos establecimientos urbanos. Por propio pundonor, no dejó de arrastrar sus penas hasta el punto de ser poco solidario con su propio honor.
Sonó el teléfono, sentado mientras fumaba indolentemente contestó desde el sillón, otro sitio inhóspito, otra hora inusual y ningún ser alrededor de ellos. Superó el aliento y lo afronto diciendo, No!, la vergüenza era de ella, cortó y salí del cuarto.
Sin amor y sueño, pagó un par de pesos a las arpías lujuriosas, se volcó sobre la espalda de la que tenía los muslos al aire, le levantó las faldas y apretó instintivamente!.
lunes, 22 de diciembre de 2008
Cuatro horas por segunda vez!
Un beso sutil me regreso media vuelta a tu encuentro, me voy llevándome con tu cuerpo, la falda acaricia tus finas pantorrillas, no puedo deshacerme de tu memoria, cierro los ojos y puedo sentir tu respiración, pienso en nada y en todo a la vez. Eh aquí, hacerte reír una vez más, a pesar de la marejada humana no escucho nada, todo parece calmo, su tono me embriagó, luchando con las ínfimas caricias que guardo en mis manos que desesperadas buscan escapar hacia ella.
Cerca de las 22 hs.; abriéndote mi pecho y entregándote en abrazo, tropiezo con tu espalda, siento la caricia en mis mejillas del viento, enciendo otro cigarrillo en mi boca, guardo mis manos en los bolsillos y contemplo hipnotizado tu figura yéndose!.
martes, 16 de diciembre de 2008
Más de 5 minutos!
La computadora, autosuficiente, sólo afirmó la soñadora sensación de herramienta subordinada al atrevimiento nuestro. Pasan las cuatro de la tarde, nos atormentó la idea de lidiar contra la imagen sublimada y mágica, que cada uno había suscitado en la imaginación del otro. La fantasía real, física, de la verdad inevitable.
Quedé inmóvil y mis mejillas se ruborizaron, en timidez. Aquél angelical y sensual rostro armonioso, enmarcado por apasionados cabellos rojizos que llevaba con soltura; contrastaban con sus ojos marrones, intensos que brillaban expectantes y algo inciertos. Nariz recta y fina; labios suaves, receptivos que generaba una quimera deliciosa en mi ser. Delicadamente suspiró, alargó el brazo y tomó el vaso de naranja natural.
Mi mirada recorrió con ansia y lentitud deliberada aquella mujer tan anhelado, tan segura. Palabras que se acoplaron una tras otras hilvanaron fábula mutuas, y entre pitadas cortas la tenue brisa dejó de acariciar la piel de su rostro!.
