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jueves, 9 de noviembre de 2017

It girls

Gran parte del día siempre estaba solitario y quisquilloso. En cambio, por la noche dejaba de ser un cascarrabias mientras trabajaba en las fotografías que capturaba con mi cámara. La esencia y el espíritu rebelde de esas imágenes me trasladaban a un territorio caliente, en donde se hallaba la memoria más primitiva.
No era fotógrafo profesional, pero conjugaba formas tradicionales con nuevas expresiones o algo así me decía la Negra Valdivia.
Ella vivía en frente de casa dentro de un garaje húmedo de sudor y de sonidos punk rock; pero llenos de deseos y sensaciones que liberaban el prejuicio. Ya que se juntaban todos los viernes a la noche, un grupito de “It girls” que se paseaban vestidas con unas culotes con motivos divertidos y remeras ajustadas que les marcaban sus nalgas pomposas.
Verlas a las chicas me hacía pensar que la cultura no es atributo exclusivo de la burguesía “cool” si no por el contrario, el de las masas sudorosas rezando por un poco de “fiesta, fiesta”.
Las chicas llegaban en patinetas o bicicletas y se agolpaban dentro del garaje escuchando música de The Clash o Sex Pixtols. Ellas bailaban y gritaban mientras los culotes blancos “pogeaban” entre sí.
Yo las fotografiaba con mi Kodak Instamatic, la transparencia del visor ocular es una invitación a mirarlas, a retratarlas, a convertirme en un voyerista.
Mi pija aprieta los pantalones y me inclino para quitármelos. Una de las chicas lame las piernas de la negra avanzando hacia arriba hasta llegar a su vagina; la cámara no deja de capturar imágenes de como la negra destila jugos empapándose su culote. La “It girls” arrodillada le quita la prenda y empieza a comerle la vagina y luego deslizándose suavemente para abajo llega a la raja del esfínter y lengüetea más fuerte con la punta.
El disparador de la cámara se traba, necesito una cerveza y el abrazo de alguien de mi mismo género.

jueves, 17 de marzo de 2011

La apuesta por el cabezón entre quemeros y luminosos

Tiro el cigarrillo y le doy la espalda a la mañana fría y ventosa. Sobre la mesa una hoja de diario escapa envolviendo la taza de café torreada, intento agarrarla pero un empujan más del viento hace que la hoja cruce la calle y repose en el cause de la Cañada. Lo sigo con la mirada y noto que se empapa, se arruga y se prepara para emprende un viaje hacia las afuera de la ciudad, allá, por los cañaverales del Río Primero.
Siento un escalofrío y cruzo los brazos, es temprano en el bar de 9 de Julio y Figueroa Alcorta, la brisa helada hace que ni el mozo venga a ofrecerme otro café. Prendo nuevamente un cigarrillo y agarro el celular para fijarme la hora, son las 6:30 y el Gordo todavía no llega. Entonces releo el diario y Marcelo Hugo posa dentro de su nuevo Porche Panamera S de cinco puertas, negro y con un motor V8 de 400 caballos de potencia. Diviso que en el remate de la nota informan que el precio del auto en la Argentina es de 209.900 dólares.
–¡La puta! –pienso.
Drácula no es un pobre tipo, ni un perdedor o un muerto vivo, es un monstruo más vivo que todos. Sabe succionar la sangre de las señoritas y de sus detractores también, bebe a su salud las mentes populares y produce clones belicosos de pastiche que generan su enriquecimiento sin ser un científico loco.
Impaciente vuelvo agarrar el celular y me fijo en el mensaje del “Bomba” Rodríguez, él era uno de los jefes de la barra de Huracán de Parque Patricio, habíamos apostado que en veinticuatro horas haríamos algo loco. Lo primero fue tirar un nombre y luego cada uno se encargaría de ir a buscarlo, no fue difícil elegir quién. Lo complicado fue el dónde para nosotros, ya que ir hasta Punta del Este no estaba en los planes y ahí se encontraba ese nombre. Ellos corrían con ventajas porque cruzaban en ferry el río de La Plata y en cuarenta minutos llegaban a Punta, en cambio nosotros desde Córdoba teníamos como 10 horas para arribar a la banda oriental. Por ese motivo, para hacerlo más interesante y ganar tiempo, doble la apuesta apuntándoles que había que cambiarlo por completo. Y ellos aceptaron.
Desde la esquina escucho un ronronear beligerante que corta el silencio melancólico de la Cañada, distingo que el Dacia 1300 color verde oliva del Gordo avanza haciendo un juego de luces. Estaciona frente al bar y sin bajarse del auto con el motor encendido me grita que suba. Llamo al mozo y pago el café, agarro el diario y me levanto, entro y saludo al Gordo, él me responde el saludo con el pulgar en alto y arrancamos.
–Vuelvo y termino la diplomatura en “Wedding Planner”. –me dice riéndose, mientras saca un porro del bolsillo de la campera.
Sonrió por su determinación y bamboleo la cabeza de un lado al otro, agarro la tuca que me entrega y la enciendo pitando un par de veces. El humo del cannabis irrita mi garganta haciéndome toser, le paso el porro al Gordo y aprisiono mis ojos entre los parpados recordando como lo conocí. Fue en el frustrado casamiento de la tía segunda Ester. Ella se desposaba con Sergio “babosa” Cortés, un jugador del fútbol cordobés que se desempeñaba como tercer arquero del “Luminoso” de barrio La France. Lo habían bautizado “babosa” por la poca reacción que tenía cuando le pateaban al arco.
El encuentro con el Gordo había sido justo cuando Ester tendida en el suelo del Registro Civil de calle Colón, intentaba decirle a Carranza, el ex dos de Huracán de La France y ex pareja de ella, que estaba embarazada de cuatro meses y que él era el padre. La tía había cortado la relación con Carranza cuando fue transferido al “Trampero” de Argüello. Ella dolida por el traslado del zaguero central, concurrió a las quermés organizada por el Club Atlético Huracán y allí conoció al “babosa”.
El ingreso de Carranza a la sala fue cinematográfico, pateó la puerta y entro disparando a mansalva hiriendo en primer lugar al Gordo y luego de un disparo en la cabeza última a la tía. Al quedar tendido en el suelo, tomé al Gordo del pantalón ensangrentado y lo saqué por la puerta del Pasaje Verna hacia la calle. Él siempre me le agradeció e hizo que fuese socio honorífico de Huracán de La France.
Habían transcurrido casi ocho horas bajo un sol agobiante y llegábamos a la localidad de Colón en Entre Río. Teníamos tiempo porque la ruta no estaba cargada y decidimos bajarnos a comer en un restaurante. El Gordo pidió Corvina ahumada con papas noisette y yo unos ravioles al pesto. Sobre una esquina, el televisor encendido trasmitía un programa de chimentos que hablaba otra vez de Marcelo Hugo.
–Viste que Lennon era hincha de Racing –me dice el Gordo al mismo tiempo que se reclinaba en la silla.
–¡Ah! sí, lo leí en el diario del domingo. –le contesté tragando un raviol reseco y duro.
El Gordo se jactaba de ser cabeza en la barra de Huracán de La France y no le gustaba realmente el rock, pero sí era importante e histórico para él que la “Mona” Jiménez con la camiseta verde amarilla hiciese algún baile bajo el tinglado del José Luís Cucciufo.
La marcha peronista sonaba en mi celular advirtiéndome que un mensaje me llegaba. Era el “Bomba” Rodríguez avisándome que ya se encontraban en Punta del Este y que se dirigirían al casino del Conrad. No se podía perder más tiempo, terminamos y pagamos sin comer postre, subimos al auto pesadamente y cruzamos la frontera con el Uruguay.
Dos horas más tarde estábamos en Punta por la zona de playa brava, los faros trapezoide del Dacia 1300 nos mostraba un paredón color naranja que cubría todo el frente de la casa con una entrada estilo colonial cerrada por un portón de caoba y la inscripción de “La Mary”.
–Esa es la casa de la Sú, la vi en la revista Caras. –murmuró el Gordo con un aliento a dulzón que empalagaba a dos manos.
Continuamos por la ruta hasta llegar a un angosto camino de tierra sinuosa rodeada de vegetación autóctona que se encontraba entre La Barra y José Ignacio. Recorrimos cinco kilómetros más sorteando pozos y lomos de burro hasta que nos topamos nuevamente con un portón, pero esta vez era de troncos bien macizos y rustico.
–¡Es acá! –dijo el Gordo estirándosele los ojos como un chino contento.
Bajamos del auto y nos acercamos al paredón de troncos, sobre la entrada había un cartel de madera tallado que decía “Guanahami”, el Gordo no se equivocaba, él leía la revista Caras todo el tiempo. Trepé por una de las columnas y observé que en la cancha de fútbol había dos personas pateando penales, el que iba al arco parecía ser el Chato y el que se preparaba para ejecutar, el cabezón.
Volvimos al auto y del baúl sacamos la llave cruz y dos bolsas negras de consorcio bien grande, nos mandamos tras saltar el perímetro y el Gordo de un llaverazo noqueo al Chato, mientras que yo tumbé a Marcelo Hugo y le apliqué cloroformo mezclado con marihuana así le daba un sabor ligeramente dulce. Lo envolvimos en las bolsas negras y lo cargamos en el baúl del Dacia, dimos vuelta marcha atrás y aceleramos por la ruta.
Atravesamos la frontera nuevamente sin sobresalto, el gendarme no salió de su garita y con la mano derecha ordeno que siguiéramos. Le pegamos como siete hora hasta la rotonda de San Francisco cuando el cielo se cerró y se puso más negro que un pozo ciego. La garúa comenzaba a caer de frente y se intensificaba a medida que avanzábamos sin que el desempañador del vidrio trasero funcionase. A la altura de Jesús María la policía caminera tampoco nos detuvo, la lluvia nos permitía cierta impunidad, ya que los cobani no querían empaparse y se quedaban dentro del lanchón.
Saco el celular y le mando un mensaje al Gallego, son las tres de la mañana y le aviso que estamos llegando. El Gallego es guardia en un edificio en construcción de Ayacucho y 27 de abril al lado de la Biblioteca Córdoba, pertenecía a la facción que comandaba el Gordo y él se encargaba de estampar los trapos con las leyendas y estandartes del querido Huracán que se colgaban en el alambrado del José Luís Cucciufo. El portón de chapa estaba abierto y metimos el Dacia 1300 de cola por Ayacucho frente a la Plaza Italia.
–¡Lo lograron! –exclamó el Gallego con una sonrisa que se estiraba como chicle.
Bajamos a Marcelo Hugo y lo dejamos para que el gaita se encargara de cambiarlo. Con el Gordo fuimos afuera a esperar y preparar la pick up para trasladarlo a La France. Una hora después, el Gallego nos entrego al cabezón listo y lo cargamos en caja de la F100.
Ingresamos al estadio por el pasaje Garayar s/n y estacionamos en la boca de entrada de una de las tribunas donde Taralila nos esperaba. Ciertamente, él vivía debajo de la tribuna y cuando nos hizo entrar al campo de deporte tuvimos que traspasar un tambor de asador con la parrilla vencida y chorreada de colesterol; un par de gomeros, una hortensias y cuatro masetas con alegrías del hogar. Al pisar el verde césped, el gordo colgó de los brazos a Marcelo Hugo en el travesaño semidesnudo. Sólo vestía una zunga roja y la cabeza teñida color verde amárela como el globo insignia del luminoso de barrio La France. Aturdido, el cabezón empezaba a volver en sí pataleando y gimoteando. Yo me apuré en sacarle una foto con el teléfono y mandársela al “Bomba” Rodríguez mientras el Gordo le decía que era una jodita. Aunque en realidad, más que una jodita era una apuesta entre huracanes.

sábado, 24 de julio de 2010

Obediencia debida

-No alcanza la vergüenza rutilante ni las excusas ensayadas -me dije sin percatarme de la silueta humana que se deslizó junto a mi. “Chupénme un huevo, chupénme los dos”, escuché entre la muchedumbre absorta en la dársena 33. El miedo estreso que se sumó al ritmo acelerado que percibí peligrosamente mientras consumía pitadas cortas de tabaco, no alcanzó para adaptarme rápidamente a tantos cambios bruscos.
Acabando el pucho rubio hasta el filtro que sostenía entre mis dedos, índice y mayor, observé a Ana. En su cara reposaba un esbozo de sonrisa diabólica, pícara, donde sus dientes apretaban el maxilar con dureza. El ahogamiento de desamor rodeo el brillo de sus ojos. Ella, prefirió el resplandor filoso del puñal y explícitamente clavarlo en mi torso. Con un agujero en el pecho y el corazón perforado, grité desesperadamente. Esas palabras enfermas que callaron mis labios, sugirieron refugiarse en la crudeza del alma.
"Mucha cerveza y whisky", aseguraron los especialistas después de haber encontrado mi cuerpo apuñalado en la estación de ómnibus. Combiné la pasión con el engaño violentamente de esa mujer extrovertida casi ríspida quién me quitó la lealtad y el corazón. El trastorno depresivo no fue un estado pasajero de tristeza. Sólo a segunda vista me provocó una reacción sentimental de fascinación y repugnancia al mismo tiempo.
Zumbó en mis oídos las melodías que acarrean los pájaros nocturnos. Un podrido olor a rancio que me envolvía, no por el alcohol; presumió la llegada de la tempestad. Riéndome, me pregunté sí esto nos daría el destino. Osado contemplé la vasta y revoltosa estación mientras miraba la respingada y colorada nariz mojada, entristecida y desorientada de Ana.
Supe que iba a ocurrir. Aquel cántico ardiente y primitivo de abril que descendió desde el ocaso hasta lo más profundo de su anatomía desnuda, me condenó. Los bríos de sueños que navegué temblorosamente por el frutal claroscuro de su bajo vientre, caducó en la noche que me dijo -sé lo que hiciste.
Rememoré aquella noche de 1979 en el terraplén de San Vicente. Consciente de mi oficio lo golpeé una y otra vez. Me acerque a las gavetas de la mesa, saqué con una mano el cinturón ribeteado de balas y con la otra tomé la cacha del revólver. Lo miré y sonreí a medida que el cabo primero le recorría la picana de punta a punta. Esos días acabarían y también mi vida. Saber que Ana era hija del subversivo expió mis pecados. La oscuridad golpeó más fuerte, las nubes estaban más cerca, me pregunté si lo podría haber evitado ó por lo meno, si sólo no hubiese sido tan cobarde en esos tiempos. Pero no.
Qué bella transformación inesperada, “debí regalarle más láminas de la vieja Paris”, cavilé con el último exhalo justo cuando el balsero apuraba la transacción que me depositara encapuchado en aquel horizonte donde el paisaje se burla de la vida ajena.

sábado, 19 de junio de 2010

Confidencias de una mañana en la ferretería

Esta nublado y se siente la brisa en el aire, el olor a tierra se cuela dentro del negocio. Apoyado sobre el mostrador con un café y galletas de salvado, leo el Día a Día. Levanto la mirada y veo a Nores entra por la puerta y con él, un tendal de hojas desprovistas por el álamo plateado en la calle.
Nores, es muy tradicionalista y devoto de San Antonio, concurre religiosamente todos los domingos a misa y fuma como murciélago cuando su mujer no lo ve. Despotrica contra todos y a veces es cansador escucharlo. Sale a caminar todos los días cinco kilómetros y cuando vuelve pasa por la ferretería a comprarme chauchas y palitos. Me saluda cordialmente y observa de reojo el diario encima de la mesa. Lo toma y se detiene un momento en la lectura de la noticia para comentarme el asesinato por la espalda de la joven que andaba patinando con botas negras y mini short blanco en el parque Sarmiento, ayer a la mañana.
-¿Quién lo iba a decir? le respondo. -ocurrírsele matarla con un hilo para atar y cocinar el matambre relleno. Yo que le vendo a usted un montón de metros para que cocine la colita de cuadril, que según ha llegado a mis oídos, es la más sabrosa del barrio porque le pone acelga, huevo duro y puerro fresco -le digo con una sonrisa amigable y pícara; a la vez que exclamo ¡Pobre chica! bamboleando la cabeza de izquierda a derecha.
-¡Pobre!, ¿qué pobre? ¡de acá! mira como salía vestida, un loca parece. Ella lo busco. –dijo levantando la voz Nores, mientras apuntaba con su dedo índice la fotografía del periódico.
Atónito, no pude contestarle nada; además, prosiguió:
-Pobre es el pibe que adoptaron los engendros que se la comen doblada en la esquina de Brandsen ¿qué futuro tiene el niño? ¿cómo la justicia permite eso?. Mira, a ese par de pucheros les metería un pantuflazo por el centro del orto quebrándole ese culo rotoso que portan. Es más, denuncio una conspiración gay. Estos maricas marcan carteles por la ciudad a favor de su unión. ¡Estamos todos locos!. –gritó, al mismo tiempo que unía todos sus dedos en forma de duda gesticulando con sus dos manos.
Desvío la mirada de él y en la vereda diviso a un perro callejero lamerse su entrepatas. Intento minimizar y cambiar el rumbo de la charla preguntándole que va a llevar, me rebate al instante con un tono de voz más bajo y pausado, un telgopor y un cutter afilado. Le entrego los artículos y anoto en el cuaderno lo vendido. Nores me despide agradeciéndome por el cumplido que le hice por sus dote culinario y refunfuñando se retira del negocio.
Relojeo el ovillo de hilo sobre el aparador al lado de los clavos de tres pulgadas y las tuercas bulonadas. Fijo la mirada en ese enredo. Me estimula pensar que a la noche mechare el cuello de Nores de igual forma que meché aquella chica de los patines negros. ¡Oh, sí! como una colita de cuadril bien sabrosa.

martes, 4 de mayo de 2010

La colecta

Había encontrado una moneda plateada debajo de las hortensias en el jardín de la casa. En una de las caras se encontraba el rey de los gnomos y en la otra un duende enano irlandés. Los árboles de la calle por las noches silbaban muy fuerte y por lo general traían cosas desopilantes de otros mundos, ó por lo menos eso pensaba Nacho. La oscuridad le producía un terror atroz, siempre comentaba que antes de dormir por la ventana veía un grupo de pajarracos fucsia que revoloteaban la cuadra una y otra vez.
El cielo estaba negro y a punto de caerse por el aguacero que se aproximaba. Cerró las cortinas y tras ellas notó que afuera unos pigmeos corrían por los árboles de enfrente, saltando de rama en rama. Divisó a uno ingresando a la habitación de los padres por el tragaluz contiguo. El espanto lo invadió y se apresuro a esconderse bajo la cama.
Un grito desgarrador provino del cuarto paterno y luego de unos segundos, un sin número de risas macabras entonaban el techo del chalet. Sintió unos pasos que se arrimaban al cuarto. Nacho acurrucado bajo el lecho vio que la puerta se abría y unas botas negras y pequeñas se posaban firmes en el umbral.
Una voz estruendosa ordeno la retirada y recordó que sólo el rey pagaba buen precio por los humanos adultos, la puerta se cerró y escuchó que las botas subían por los escalones hacia el tejado. Nacho respiró aliviado y sacó la cabeza debajo de la catrera, observó una vez más la ventana, los pajarracos fucsia levantaban vuelo y la noche se cerraba hasta la próxima colecta.

lunes, 26 de abril de 2010

Pasta de autor

http://zonaliteratura.com.ar/?page_id=895


Cruzó las montañas montada en un burro encorvada por el malestar y el temor de perder los libros de William S. Burroughs, Tennessee Williams y Truman Capote envueltos en fojas blancas. Tales obras provenían de la Cochinchina en la zona meridional de Vietnam. La marcha por los bosques nativos y las heladas noches de traslasierra producía el arrope de por lo menos una camiseta, camisa de charro y poncho de guanaco; bombacha, can can, polaina y pantalón de badana; pañuelo envuelto en la cabeza debajo del sombrero con pico y chal de nutria.
Traspasó las empinadas sendas ocultas de hielo con su perro Cocker Spaniel hasta la altura de la Quebrada del Condorito. Al llegar a la Ruta 14, Blanca fue detenida por un control de la policía caminera. Los agentes le preguntaron que hacia por la zona y ella le contesto tiritando que llevaba unos libros a la escuelita, pasando el Julio César. Uno de los uniformados la hizo descender del cuadrúpedo y la examinó hasta la piel: "No voy a dejar que se muera de frío" le dijo, mientras el Cocker Spaniel ladraba desaforadamente. Luego de la inspección en las alforjas del animal y de constatar que cargaba los compendios, le indicaron que prosiguiera su camino con cuidado y que la próxima vez le iban a labrar una multa por transitar por la ruta con semejante vehículo.
Blanca, se alejó unos 15 kilómetros tierra adentro y se topo con el alambrado de la escuela, en la puerta se encontraban dos furgonetas "Fiorino" grises con logos de la "Agencia Córdoba Cultura". Salió a recibirla el señor Baras, director del colegio, y la acompañó hasta una de las aulas vacías, descargó las fojas y abrió los textos; el regente comenzó a clasificarlos: "Burroughs", a San Antonio de Arredondo con heroína, "Williams", con anfetaminas a Villa Carlos Paz y "Capote" a La Falda con cocaína.
Los conductores cargaron los tratados en los utilitarios y salieron a sus destino. Baras observo a Blanca y le apuntó que Ho Chi, el proveedor de Vietnam, había llamado diciendo que el martes llegaba una entrega muy grande con los volúmenes de Carlos Menem, César Angeloz y Eduardo Duhalde.

lunes, 12 de abril de 2010

La dignidad del santo

-Todo va bien -contestó satíricamente después de colgar el teléfono. El largo proceso de obtener trabajo le procuraba una fuerte ansiedad y depresión que arremetía como un martillo golpeteando el ánimo una y otra vez sin parar. Con prisa vagaba por los anuncios laborales que publicaba todos los días el diario y como un test múltiple-choice marcaba con lapicera roja los pedidos tanto profesionales como los de oficio varios. Semanas tras semanas repetía el rito de la lapicera roja presentándose con el rigor desfachatado de alguien desesperado. Sin embargo, nunca manifestó tal sentimiento y en contrapartida profesaba en todas las entrevistas, un personaje glamoroso y carismático que mentía y amenazaba al punto tal de un engreimiento mental poco sustentable.
El clima caluroso del mediodía y de las primeras horas de la tarde lo encontraban callejeando por todo los puestos y siempre lo mismo, su actitud sólo lo llevaba a levantarse y dar la mano, girar con el cuerpo hacía la puerta, agachar la cabeza y salir arrastrando los pies hasta quedar exhausto. Ya en las noches frías bajo la sombra del ornamental púlpito y altar de la basílica de la Merced, previo atrevimiento de observación en calle Rivadavia el muro exterior del templo rebosando de misericordia ante la serie de cerámicas realizadas por “Armando Sicca” con la historia de Córdoba, alentaba en él ver esa esculturas humilladas y despreciadas a la intemperie por los transeúntes de turno.
Con el cuerpo fastidiado y el alma quebrada, se ponía de rodilla ante la imagen del santo al costado derecho de la nave central, las lágrimas golpeaban el mármol de la antigua construcción del siglo XVII y sin imitar al crucificado recorría con la vista la iglesia, tres sacerdotes se ubicaban en tres confesionarios distribuido en un triángulo imaginario enfrente del altar, la rotación de fieles no era pausada ya que en el sacramento de la reconciliación no había mayoría para el desahogo.
Volvía la mirada al beato y como vinculado a algo impalpable la serenidad se inscribió en su ser, el reposo silencioso del niño en las manos del bienaventurado caló en las abandonadas y doloridas rodillas llagadas por friccionar con el mármol, el timbre del celular rompía el mutismo celestial, con los ojos grandes y encendidos quedado perplejo tras oír que había sido seleccionado para el puesto en una agencia de viajes, la sonrisa y el agradecimiento exploto desahuciadamente ante la figura del bendito que acurrucaba entre su pecho a la criatura divina.
Erigió su cuerpo tras persignarse y marchó hacía la salida, al lado del portón de entrada un anciano ruido por los años y desprovisto de toda seguridad social dando un aspecto de cachivache extendía la mano con la intención de ayuda, hurgó los bolsillos del pantalón y encontró cinco pesos, que terminarían sin duda alguna en un atada de veinte puchos rubios, se acercó al viejo y le entregó los cinco pesos al tiempo que le preguntaba como estaba. -¡Ahora, todo va bien! -Respondió satisfecho.

lunes, 10 de agosto de 2009

Gómez y su maderaje!

Recuerdo que el glam-art se repartía como bocaditos envueltos en lechuguitas frescas ofrecidas por una lánguida promotora con cabellos cobrizos, pechos planos y ancas muy chatas, que siempre parada en la góndola del supermercado, gastaba la sonrisa de tanto mostrarla a los jeropas come gratis.
El gran creador de este movimiento fue Jan Gómez, un pintor de Argüello Lourdes nacido a mediados del siglo XX en un dispensario municipal, a la vera del canal maestro, que se encontraba en asamblea permanente por un conflicto monetario con el organismo comunal. Criado en el seno de una familia de pela gatos, su nacimiento también marco la trágica muerte de su primo segundo, Raymundo, un activista exiliado en España por fomentar el slow-eat en el barrio, más tarde se enteraría que su deceso fue por un rabanito cartaginés congelado.
En la niñez comenzó sus estudios de dibujos con la revista Anteojitos, encontrada en un negocio de canje y compra de usados, que la madre le traía luego de la jornada laboral en el Mercado Norte. En su adolescencia, los batidos, los nevados y los riff pegajosos le despertaron la curiosidad y retrato constantemente a los Cianuros Verdes, banda de garaje de barrio 9 de Julio, jurisdicción colindante con el canal.
Las primeras muestras de Jan, fueron en el tugurio del tío Ambrosio, un establecimiento con reputación de prostitutas y excesos de bebidas, pero su arte empezó a ser consumido, más allá del arrabal por las vanguardias pop reciclada de centro de la ciudad, los críticos dieron la venia de alta estima.
Gómez decía: "rabiosamente a veces, se vacía el alma de sentimientos y la cabeza se llena de spray donde sumergirse ansia de cagaba de risa, alegre y satisfecho".
Su reputación declino a fines de los '90, acusado por el abusivo consumo de “Rohypnol” y los stress en vivo que realizaba en el parque Autóctono junto a un grupo de chicas fáciles, voluptuosas, cuasi plásticas denominadas las pinceleras.
Desapareció de la escena cultural cordobés sin dejar rastros, aún que algunos aseguran que deambula por Donato Álvarez con un pantalón “Grafa” color azulino y la insignia se seguridad e higiene ambiental. Hoy en día, se conservan parte de sus pinturas y a pesar de que no fue famoso, su otra faceta fiestera sí!.

martes, 23 de junio de 2009

En cierne!

Nunca calculó el futuro, tampoco lo organizó y se aferró a la idea del día a día sin convicciones. Flasheo por las dudas con un amor austero, mientras pitaba repetitivamente un cigarrillo sin filtro.
Con el periódico bajo el brazo le susurró a ella que no lo siga, que no perdiera su
tiempo, pretexto ideal para disimular la incapacidad que él tenia para arriesgar en la vida.
Caviló un minuto y se dijo; ¡para qué esperar en vano algo que nunca sucedería!. Se marcho con la rutinaria caricaturización de un corazón incompleto sin felicidad y voluntad de haberlo intentado!.

sábado, 11 de abril de 2009

Sin aberturas!

Dentro del bar sentí una gran confusión, la ansiedad de querer saber que ocurrió con ella turbaron mis pensamientos, absorto como en una sepulcral y silenciosa celda húmeda, percibí en la nuca el asecho constante de las aves carroñeras nocturnas.
Otra vez!, una fuerte punzada en mi pierna, sucede siempre cuando la humedad aumenta y cuando ella me desorienta. Medito y balbuceo solo.
- Tengo interés puntual en hablar con usted!. - pienso.
- No respondas, por favor!. - me contesto.
Encendí un cigarrillo para disipar el hedor de encierro en el piringundin etílico donde me encontraba, la falta de ventilación comenzaba a marearme. Entonces recordé esa
extraña forma en la que me mira de extremo a extremo.
Una silueta se aproxima y el dolor en mi pierna aumenta, ya no por la humedad, si no que mi miembro presiona fuertemente el muslo derecho. El roce bajo mi brazo izquierdo que suscito la figura al pasar, evidenció una situación inspiradora de recorrer todo su cuerpo terso y exquisito mientras me masturbo como loco, viéndola. Un ruido seco provoca que vuelve en si sobresaltado, la colilla ya consumida, la cerveza caliente y ella no estuvo y tampoco supe lo que ocurrió!.

jueves, 26 de marzo de 2009

Escucháis ahora!

Recordaba, hamacándonos bajo la división blindada de nubes grises y con un sin número de balcones viejos, que estiraron las distancias infalibles en silencio. Sueño con todas las miradas sin secretos que aproximadamente despegaron cada quince minutos. Todas las flores y pájaros desaparecieron la noche que decidiste ser cenizas por la ciudad, derramo sangre entendiendo llantos y sonrisas que no están.
Gallardamente acaricio el ahogo acompañado, no sufro por el desprecio, no me corresponde. Contraigo mis miembros e impulso el asiento contiguo de la hamaca!.

viernes, 27 de febrero de 2009

Partituras masculinas!

Al parecer él era eunuco de nacimiento, se percato de esto cerca de los 11 años cuando la radical convicción de las pasiones naturales en la pubertad lo había invadido, su madre preocupada lo llevó a los mejores médicos de la ciudad y todos ellos llegaron a la misma conclusión. Desahuciado y desilusionado por no tener tan venturoso don, enarboló sus expectativas hacía la música. En la Academia él era experto con los instrumento de vientos, aún que disfrutaba más con el clarinete, pasaba horas practicando y releyendo las diferentes oberturas de Mendelssohn.
Una tarde de miércoles en los ensayos con la sinfónica completa, divisó al joven que ejecutaba la percusión clásica, el volumen y la textura que le daba al golpe, era perfecto, la facilidad con que manejaba los tiempos rítmicos llamaba la atención. Al observar esto una sensación excitante se apodero de su cuerpo, sintió erguido el miembro balanceándose al compás de su pelvis.
Esperó hasta concluir el ensayo para poder acercársele y conversar un poco. Recordó que los muchachos del coro vapuleaban con apodos y burlas hirientes al estilizado y tímido mozalbete, llamándolo "el carozo", según ellos, debido a su abultada protuberancia, "de nuevo la excitación".
Finalizada la práctica lo alcanzó en el pasillo, no entendía por qué, pero del pantalón el glande quería asomarse, resonó en su cabeza el film "Brokeback Mountain", que supo ver un par de veces en el cine. Le pido perdón por las incómodas palabras y lo invitó al salón de danza, deslizó la mano sobre ese tal "carozo"; el tacto de sus dedos encendió con rapidez las primeras convulsiones de eyaculación con un movimiento suave, cadencioso que mantenían sus cuerpos juntos al mismo tiempo que explotaban raudamente.
"Tenía un barómetro", caviló, acarició constantemente los testículos para mantener su erección mientras que en el oscuro y silencioso salón, él, se aprestó para introducírselo en la boca, "que mente prodigiosa, capaz de hacer sentir lo que jamás había sentido", recapituló extasiado.
Al terminar decidieron no cometer el error de declararse amantes aún que ambos acordaron que el amor vivido entre ellos es el verdadero significado de belleza. Continuaron con sus encuentros apasionados, él logró autoconvencerse de que la sensación de eunuco ya no lo acarreaba y que sólo fue un trauma psicológico de su niñez!.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Más absurda iluminación!

Sobre una superficie de 13,5 hectáreas se asienta el hotel Esperanza, trabajado con muros de adobe y ladrillo con revoque a la cal, basado en una estructura compuesta de madera de algarrobo ,destacándose las líneas curvas de la bovedillas y tejas españolas. Además el sitio era utilizado en los tiempos del absurdo y caótico florecimiento del amor libre como esfera de veraneo estudiantil ávido de experiencias sensoriales.
Cuatro deliciosas mujeres viajando desesperadamente por participar en el festival de la empanada con jamón, queso y rúcula, rompieron el silencio con el chofer de minibus. Nicanor era su nombre, afectado por la adopción del "Power Gain+", aparato para el crecimiento del pene y que tuvo resultados negativos en su miembro, pusieron a prueba al conductor.
El frotamiento mutuo de las féminas aumento la excitación sexual y el deseo. Sus erecciones fueron más fuertes, pero el titán no respondió. Para peor de su suerte el departamento de tránsito del municipio le labró 650 actas por tener un pene flácido!.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Técnica texturada!

A metros de la terminal de ómnibus un mujer sola irrumpe dentro de un domicilio particular, 2 personas y una encuentro en su interior. Un caballero maduro en cuatro patas pretendido a un joven con las nalgas al aire, la sorpresa de la mujer fue inusual, el paisaje en el salón principal se recrudeció al observar ella sobre la entrepierna del muchacho, una mancha espesa y atípica que iba cayendo.
El geronte con una cuchara en la mano y su miembro tieso, elevado como un mástil, atino a decir, "querida, soy el maestro de la espátula"!.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Rojo!

Una selva furtiva, "6 mil infectados" muestra el pequeño despiese publicado en el diario, 1 de diciembre y no hay referencia alguna a la lucha encarnizada de imponerse ante el prejuicio. Recordó usar preservativo en los diferentes encuentro sexual, incluyendo el placer oral. Pero la desenfrenada carrera por conquistar cuerpos femeninos, le jugo una mala pasada.
La infección crónica de poseer aquellas flores entre piernas de mujeres no lo reconfortó, las agujas lo transportó a otra época de excitación en donde propago el virus. Un número más en las estadísticas, leyó sin claudicar, "disminución de la mortalidad porque hay tratamiento estatal".
La vía de transmisión predominante lo consoló con sólo festejar el Día Mundial de la lucha contra el Sida!.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Rosario anal!

Como si fuese uno quilópodos de cuerpos lánguidos y estrechos unidos por 5 bolitas que rara vez son vistos dentro de las viviendas y edificios, excepto por placeres doméstico que reproducen no sólo un fin de semana solo.
Cuatro amigas en una casa de campo registran goces y delectaciones mutuas con la filmadora. El chiche similar a la escolopendra despuntaba un multiplicador de orgasmos femeninos. Brindo un placer penetrante; las cremas eróticas que parió a medias en un disfrutar del sexo privado. La caza nocturna de lubricantes íntimos se convirtió en círculo de ahogados, que repartió una gran variedad de juguetes eróticos.
La acción sexual reproducida no involucró cópula alguna, pero las más de 500 películas xxx visto por unos pocos pornomanos en sótanos y lugares similares, depositó un espermatóforo virtual recogido por las hembra encendidas en fuego, intrascendentes que revelan sentimientos y emociones que nadie podrá apagar. Excepto el ciempiés hogareño!.

martes, 25 de noviembre de 2008

Absurda iluminación!

Nicanor, como todo cibernauta lidió con el spam, pero el que llegó a su correo ese día, fue una excepción. En el asunto mencionaba, "Obtenga más placer y el de su pareja"; ya en el cuerpo del mail, "Sienta su masculinidad a pleno, de una forma segura". Como pretexto para contar contra la vida de la masturbación, vacía, solitaria y monótona decidió obtener semejante oferta. Esta acción pretendió instalar la accesibilidad al medio femenino por medio del amor, pensó.
Unos días más tarde llego el paquete, contrareenbolso, donde el juguete médico, con origen establecido en Vietnam y patentado por la Federación Basta de Manos Falicas con sede en Johannesburgo, le dio una sonrisa de oreja a oreja. El correspondiente manual no trajo la traducción pertinente, Nicanor, tuvo la idea de recuperar otro spam donde sólo en 20 días lograse aprenda hablar ingles con el método holistico, pero le ocuparía mucho tiempo.
Con total impunidad y a mansalva manipuló el aparato para agrandar el pene y en 5 horas estaba listo para improvisar en algún piringundin una tramoya nocturna. Noche casino fue, 4 mesas de ruleta y 2 mesas de blak jak con sus respectivos groupier y chicas voluptuosas para acompañar a los jugadores ávidos de azar.
Las curvas sensuales se le acercaron a pispiar al tan ignoto masculino ser, las copas y el humo lo marearon un poco, Delia!, escuchó susurrar desde los labios y lo invitó como partener. Coincidieron en un lujoso hotel, muy sutilmente ella desabrocho los pantalones de Nicanor, terror cuando descubrió el flácido miembro, el trípode se había convertido en un engrudo aguado sin fuerza para erectar.
Se sentó sobre la cama mientras Delia se retiraba compungida y recapacitó "desde los cavernícolas hasta ahora, se han frotado el miembro una y otra vez y lo mismo le daba orgullo", al mismo tiempo a la mente se le vino una frase publicitaria de electrodomésticos, "poderoso el chiquitín"!.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Maldito Samsa!

Inagotable fuente de sabiduría, son aquellos gorgojos transportadores de historia que acompañan a uno hasta la cama. Soportaron el borceguí, el gas mostaza y el pulverizador contaminante. Pero detrás de cada electrodoméstico conservan la fábula humana. No sé, si tanta destilación a cierta hora del día mezclados con lenitivos aduce conversión, pero sí, genera un dialogo sartriano con Dios y Gregorio, más la obsesión de que alguno de los dos se confunda y el picado, pase ya ha estar fino.
Bendito sea que las verdades no lleguen desde el cielo, eterna comunión de los tres. Una bocanada más y como siempre Gregorio se queda a dormir!.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Adicción!

El temblor no paró, la sangre irrigo a más de 40 km/h, el corazón estrepitoso bombeó sin parar, apremiante y obsesivo. El constante inhalamiento de tabaco no calmó las ansias. Sólo dirigió su tiempo, su energía y su atención al monótono y acoplé interés de saber de ella.
El ángel parido sintió la omnipotencia nociva que se volvió contra si mismo, hoy te escucho una vez más en esta soledad que se acrecentó. La tan ambrosía voz que nunca escucho encerrado en su cabeza lo convirtió en un trágico secuestro, se acercó una y otra vez a la pantalla y nada, lo consume, pero huelo su perfume.
El ladrido lo desconcentro, maldito perro!, al instante en la memoria llegó una locución: “si te hubiese ofrecido un paquete de excrementos, lo hubieras olfateado con delicia y quizás devorado!", recordó. Pequeña prosa de Baudelaire, pero en vos no cambió un verso, un aroma, un sentir. Un suicidio mental generó en él, eso es lujuria, violación, no!, sentimiento de carancho, carroñero deambulador, la ingesta etílica aceleró aún más el motor humano.
Autoconocimiento, para superar obstáculos en busca de un camino que nunca transitó. Y ella lo invitó!.