Gran parte del día siempre estaba solitario y quisquilloso. En cambio, por la noche dejaba de ser un cascarrabias mientras trabajaba en las fotografías que capturaba con mi cámara. La esencia y el espíritu rebelde de esas imágenes me trasladaban a un territorio caliente, en donde se hallaba la memoria más primitiva.
No era fotógrafo profesional, pero conjugaba formas tradicionales con nuevas expresiones o algo así me decía la Negra Valdivia.
Ella vivía en frente de casa dentro de un garaje húmedo de sudor y de sonidos punk rock; pero llenos de deseos y sensaciones que liberaban el prejuicio. Ya que se juntaban todos los viernes a la noche, un grupito de “It girls” que se paseaban vestidas con unas culotes con motivos divertidos y remeras ajustadas que les marcaban sus nalgas pomposas.
Verlas a las chicas me hacía pensar que la cultura no es atributo exclusivo de la burguesía “cool” si no por el contrario, el de las masas sudorosas rezando por un poco de “fiesta, fiesta”.
Las chicas llegaban en patinetas o bicicletas y se agolpaban dentro del garaje escuchando música de The Clash o Sex Pixtols. Ellas bailaban y gritaban mientras los culotes blancos “pogeaban” entre sí.
Yo las fotografiaba con mi Kodak Instamatic, la transparencia del visor ocular es una invitación a mirarlas, a retratarlas, a convertirme en un voyerista.
Mi pija aprieta los pantalones y me inclino para quitármelos. Una de las chicas lame las piernas de la negra avanzando hacia arriba hasta llegar a su vagina; la cámara no deja de capturar imágenes de como la negra destila jugos empapándose su culote. La “It girls” arrodillada le quita la prenda y empieza a comerle la vagina y luego deslizándose suavemente para abajo llega a la raja del esfínter y lengüetea más fuerte con la punta.
El disparador de la cámara se traba, necesito una cerveza y el abrazo de alguien de mi mismo género.
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jueves, 9 de noviembre de 2017
martes, 10 de enero de 2017
II
Trato de acercarme y ella sacude el brazo con el puño apretado, oigo sus pulseras tintinear. ¡Quiero que me vea! sus palabras son como besos que robo en secreto y guardo en silencio sin compartirlos con nadie.Ya es mediodía, las calles comienzan a inundarse de gente y ella sigue clamando con pasión y resiste a cualquier mirada. Su hombro se flexiona y sus nudillos se tensan nuevamente, con su verborragia arremeta con vehemencia. Grita pero con calma, se desviste en metáforas pero no se desnuda con palabras soeces. Su discurso contiene un alto calado emotivo.
Ella trata de explicarles a un grupo de jóvenes con aires parisinos porque anda en bicicleta o reza junto a sus perros sin asistir a misa. ¡Raro! pensarían los jóvenes y uno se da cuenta por la mirada altanera que le lanzan constantemente.
Pero así es ella, tiene una desnudez en el lenguaje imposible de revelar. Dice ser una chica que vive sola en una casa alejada pero acompañada con amor gracias a su luz.
Lástima, sé que soy mayor que ella, tengo la piel arrugada y mi cuerpo ya no es capaz de producir emociones, pero ¡quiero que me vea! así consigo un segundo de aceptación y sienta que aún puedo expeler un vaho joviales.
martes, 10 de agosto de 2010
Nariotebicen

En el Ministerio de Educación les había sorprendido que en el último censo escolar mostrara que el promedio más alto correspondía a un colegio de un pequeño poblado del interior cordobés. Las calificaciones oscilaban la media de ocho puntos en todos los cursos y ningún repitente en los diferentes años lectivos. Por esta razón, la administración nacional decidió mandar dos inspectores a cerciorar semejante desempeño, ya que buscaban postular a la mejor escuela para que la presidenta inaugurara el año del bicentenario de la patria.
Los dos fiscalizadores partieron en colectivo desde Retiro hasta la terminal de Córdoba. El viaje fue largo y Rosa, una de las encargadas de legitimar los resultados del colegio, mató el tiempo leyendo un artículo sobre los resultados del “Colisionador de Hadrones” en la revista “muy interesante”. Ella, era apasionada por la física moderna y le generaba inquietud el choque de partículas subatómicas, sobretodo si descubrían el “bosón de Higg” ó “partícula de Dios”, porque según la teoría de los científicos, de esa porción minúscula, proveía de masa a todo el universo.
Por otra parte, Eduardo, el otro elegido para inspeccionar el establecimiento punillense, tenía una idea apocalíptica sobre el tema de experimentar con el origen del “Big Bang”.
–Ya vas a ver Rosa, esa maquina va hacer que el mundo cambie para mal. –decía con una mueca alarmista en su cara y con un tono de voz alto, ya que tenía puestos en los oídos los auriculares de su Ipod, escuchando las viejas versiones musicales de Alejandro Lerner, Serrat ó Alberto Plaza.
Al llegar a la sala de embarque mediterránea, luego de diez horas de viaje en bus. Debieron hacer transbordo en un micro interurbano que se dirigiese a la ciudad de Cruz del Eje, se sabía que la institución se encontraba en las cercanías. Eduardo, se dirigió hacía la boletería de la empresa “Ciudad de Córdoba”, pregunto por la localidad de Bartolomé Mitre y nadie supo contestarle, entonces indagó por la escuela “Libertador Domingo Perón”. Un chofer recordó que solía llevar a un par de chicos a ese seminario, pero no sabía realmente donde quedaba, sólo tenía en claro que los niños bajaban en la Ruta 38 a unos 23 kilómetros de la ciudad de Cruz del Eje.
Partieron y los examinador descendieron donde el conductor les dijo. Caminaron a campo adentro por una acequia polvorienta durante treinta minutos, cansados de estar sentados en los colectivos, ambos se sintieron a gusto estirando las piernas por un rato. Luego de un par de kilómetros encontraron a un baquiano que le supo indicar donde quedaba la comuna llamada Bartolomé Mitre. Aseguró que no figuraba en ningún mapa porque la escuela es la única construcción que se erige en la punta del cerro serrano. Además, comentó que Bartolomé Mitre, era un empresario sojero de la zona y dueño de las tierras donde se levantaba la escuelita y no un poblado.
Luego de los saludos pertinentes con aquel buen hombre, Rosa divisó una aureola brillante flameando por el firmamento del cielo, sin darle mucha importancia los dos marcharon hacía el “Libertador Domingo Perón”. Al llegar a la punta de la montaña, encontraron un rancho roído por el tiempo y rodeado por un pastizal alto y seco. El frío, azotaba en la zona sin dar tregua.
Ingresaron al establecimiento y se encontraron con una pulcritud y una organización envidiable; en el hall central, la directora del instituto los esperaba con un té calentito. Saludó cordialmente y sin perder tiempo invitó a los oficiales que relevaran los diferentes cursos. Entraron al cuarto grado y Eduardo distinguió que el manual de estudia llevaba por nombre “Perro Santillán”, en vez de “Santillana” y que el bloc de hojas rayadas “Rivadavia”, aparecía bajo el nombre de “Menem”.
Rosa, también se percató que las imágenes del padre de la patria sobre el pizarrón, era el de “Juan Domingo Perón” y que al lado se extendía un mapa planisferio de de las Islas Malvinas, con el retrato de San Martín como general de aquella contienda. Atónitos una y otro, se miraron sin comprender que ocurría, la regente le hizo una seña con su mano derecha para que la siguiesen a la sala de tecnología. Quería mostrarles y agradecerles a los dos examinadores por el importante aporte que la nación hacía con las herramientas informáticas. Se asomaron al gabinete y vislumbraron las maquina de escribir portátil “Olivetti Lettera 42”.
Uno de los preceptores irrumpió en la aula llamando urgente a la directora para que se dirigiese a la sala de los maestros, ella se disculpó y obligó al dúo que la acompañase. El personal estaba reunido alrededor de un viejo televisor con armazón de madera en blanco y negro, marca Grundig, sintonizaba la señal de cadena nacional y mostraba al presidente Bartolomé Mitre anunciando la “Guerra de la Triple Alianza”. Pasmada, Rosa observó por la ventana lateral de la habitación una nueva aureola brillante que flameaba en el firmamento.
El “Colisionador de Hadrones” vino a la mente de ella y recordó las palabras de Eduardo en el ómnibus sobre como iba a cambiar el mundo por ese aparato ambicioso. Sacó de su bolso la revista y ojeó el texto una vez más, los científicos afirmaban que era un paso clave para estudiar la materia y saber por qué el mundo es como lo vemos.
miércoles, 7 de julio de 2010
Diente libre en la parrilla Do Santo
Marchó hacía la plazoleta Carlos Gardel para encontrarse con Rony y El Picante, dos medios hermanos que vivían en villa La Tela e hijos de Marita, una mujer que sostenía un comedor infantil y de un changarín conocido como el “Tomate”, famoso porque fue encontrado bajo una zanja cubierta de portland en la zona de la Circunvalación hace un par de años. El “Niño” Pintos, descendió del R8 en la parada de calle Belgrano y se dirigió a la intersección con Cañada donde los medios hermanos se encontraban esperando bajó la estatua de mármol erguida del cantor arrabalero. En la mano derecha llevaba las estampitas del Gauchito Gil, San La Muerte y de otros patronos populares para no levantar sospecha, en tanto que la izquierda empuñaba un Nokia Palm 650 donde sonaba “Bailarín asesino” de Kapanga. Saludó al dúo y guardo el “chiche” en el bolsillo izquierdo del pantalón, agarró la tuca de marihuana que estaban fumando los muchachos, la pito tres veces y la devolvió.
Había que laburar por la zona de Nueva Córdoba dijo el Nene mientras se acomodaba la entrepierna. Prosiguió, invitándolos a que fueran a visitar “La Parrilla Do Santo”. A esa hora estarían haciendo la caja, suponía Pintos y la guita sería segura. Rony dubitativo, intentó persuadirlos para que no fueran a bajar el restaurante porque tenía un vigilante y todos sabían de lo intocable que era el parrillero. Les recordó que el “Manteca”, conocido punga de Villa La Tela, lo intentó en dos ocasiones y fue guardado en ambos casos, en la segunda lo acuchillaron en una riña dentro del pabellón. El Niño Pintos, con una mueca de soberbia en su cara y tras darle de nuevo dos pitadas cortas a la tuca, gritó que el Manteca era un perejil.
En cinco minutos estaban encañonándolo al parrillero. Tomaron 2 mil pesos y una tira de asado. Corrieron hacía la Cañada nuevamente y atrás de una Tipa se manducaron la carne seca, ni el Gauchito Gil ó San La Muerte los salvo de la mala jugada. El guardia junto a dos policías venían trotando por la vereda opuesta, picaron sin dudarlo hacía el río Suquía.
–¡Para, para! ¡No doy más! –se quejó Rony. El Niño y el Picante pararon, se miraron fijos tratando de inhalar y exhalar un poco de aire, el Niño levantó sus cejas y ambos rajaron. El alarido de Rony no los detuvo, quedó relegado por sus pulmones extasiados de cannabis y su estomago pesado por el atracón de aberdinangus a las brasas.
Los policías no le dijeron nada, lo capturaron y zamarrearon golpeándolo en la cabeza, uno de los azules se quedó con él y llamó a un móvil. El vigilante y el otro agente continuaron con la persecución. Desde el suelo, Rony oyó como silbaban en el aire los pertrechos de los 9 milímetros en dirección al río. El cana sonrío y le dijo burlonamente.
-Ya fueron pibe, ¡qué pelotudos que son! debieron haberse entregado sin tirar un corcho.
-Pero, para loco, el caño es de plástico y lo tiramos a la Cañada ¡fijaté, chabón! ¡fijaté! –bramó el medio hermano entre lágrimas y sangre.
Las sirenas del patrullero policial se escucharon más fuerte, sintió que lo patearon otra vez en la cara abriéndole el pómulo derecho. Antes de depositarlo, Do Santo quiso verlo. Observó a Rony unos segundo, volvió la mirada al cabo diciéndole que quería recuperar lo suyo. El cabo asintió con sus ojos, lo subieron y lo llevaron hasta el comedor de la parrilla. El chef afilaba las cuchillas y el vigilador subía el volumen del estéreo tarareando “estoy preso y condenado” de La Mona Jiménez.
Do Santo prendió el fuego y ordenó al chef que trozara primero los miembros y luego el espinazo, terminando por las entrañas. El chiflido seco impactando en la madera de la mesada indicó que la pieza ya estaba lista. Afuera, un mozo pintaba en la pizarra el menú del día “parrillada diente libre 15 cortes por persona, 35 pesos”.
Había que laburar por la zona de Nueva Córdoba dijo el Nene mientras se acomodaba la entrepierna. Prosiguió, invitándolos a que fueran a visitar “La Parrilla Do Santo”. A esa hora estarían haciendo la caja, suponía Pintos y la guita sería segura. Rony dubitativo, intentó persuadirlos para que no fueran a bajar el restaurante porque tenía un vigilante y todos sabían de lo intocable que era el parrillero. Les recordó que el “Manteca”, conocido punga de Villa La Tela, lo intentó en dos ocasiones y fue guardado en ambos casos, en la segunda lo acuchillaron en una riña dentro del pabellón. El Niño Pintos, con una mueca de soberbia en su cara y tras darle de nuevo dos pitadas cortas a la tuca, gritó que el Manteca era un perejil.
En cinco minutos estaban encañonándolo al parrillero. Tomaron 2 mil pesos y una tira de asado. Corrieron hacía la Cañada nuevamente y atrás de una Tipa se manducaron la carne seca, ni el Gauchito Gil ó San La Muerte los salvo de la mala jugada. El guardia junto a dos policías venían trotando por la vereda opuesta, picaron sin dudarlo hacía el río Suquía.
–¡Para, para! ¡No doy más! –se quejó Rony. El Niño y el Picante pararon, se miraron fijos tratando de inhalar y exhalar un poco de aire, el Niño levantó sus cejas y ambos rajaron. El alarido de Rony no los detuvo, quedó relegado por sus pulmones extasiados de cannabis y su estomago pesado por el atracón de aberdinangus a las brasas.
Los policías no le dijeron nada, lo capturaron y zamarrearon golpeándolo en la cabeza, uno de los azules se quedó con él y llamó a un móvil. El vigilante y el otro agente continuaron con la persecución. Desde el suelo, Rony oyó como silbaban en el aire los pertrechos de los 9 milímetros en dirección al río. El cana sonrío y le dijo burlonamente.
-Ya fueron pibe, ¡qué pelotudos que son! debieron haberse entregado sin tirar un corcho.
-Pero, para loco, el caño es de plástico y lo tiramos a la Cañada ¡fijaté, chabón! ¡fijaté! –bramó el medio hermano entre lágrimas y sangre.
Las sirenas del patrullero policial se escucharon más fuerte, sintió que lo patearon otra vez en la cara abriéndole el pómulo derecho. Antes de depositarlo, Do Santo quiso verlo. Observó a Rony unos segundo, volvió la mirada al cabo diciéndole que quería recuperar lo suyo. El cabo asintió con sus ojos, lo subieron y lo llevaron hasta el comedor de la parrilla. El chef afilaba las cuchillas y el vigilador subía el volumen del estéreo tarareando “estoy preso y condenado” de La Mona Jiménez.
Do Santo prendió el fuego y ordenó al chef que trozara primero los miembros y luego el espinazo, terminando por las entrañas. El chiflido seco impactando en la madera de la mesada indicó que la pieza ya estaba lista. Afuera, un mozo pintaba en la pizarra el menú del día “parrillada diente libre 15 cortes por persona, 35 pesos”.
lunes, 10 de mayo de 2010
Hasta mañana
Cerrás tus ojos ó encontrás algo tranquilo que puedas mirar. Cuidas de estar bien sentado ya que es posible que te quedes dormido por la acumulación de colillas arrugadas en el cenicero. El humo indivisible de brasas apagadas a media, no resta aire, sino que suma melancolía de un pasillo vacío.
Recordás que arriba del aparador barnizado; superhéroes, indios, enanos, extraterrestres y soldados, participaban de una teatralización épica para marcar quién es el patrón del estante. Épocas de antaño donde el vencedor reclamaba el borde y el vencido contra la pared se conformaba con llenarse de tierra.
Ya no es fácil ser niño, tus rodillas están por debajo del nivel de la cintura y el nudo de la corbata te aprieta el pescuezo. La sangre ya no irriga como antes y el corazón bombea cada cinco minutos tambaleando el centro de tu ser. Con tartamudeos de charlas vanas en siestas obligadas, conservas la cordura.
Visualizas un remanso, es tan real como imaginario. Tomás conciencia de que hoy, tampoco te visitarán. La enfermera te lleva al cuarto y otra colilla estalla contra el paredón del geriátrico, te recuesta el cuerpo en la cama acomodándote en posición fetal. Cerrás los ojos nuevamente y el ángel te dice que aún mantenes la luz intacta.
Recordás que arriba del aparador barnizado; superhéroes, indios, enanos, extraterrestres y soldados, participaban de una teatralización épica para marcar quién es el patrón del estante. Épocas de antaño donde el vencedor reclamaba el borde y el vencido contra la pared se conformaba con llenarse de tierra.
Ya no es fácil ser niño, tus rodillas están por debajo del nivel de la cintura y el nudo de la corbata te aprieta el pescuezo. La sangre ya no irriga como antes y el corazón bombea cada cinco minutos tambaleando el centro de tu ser. Con tartamudeos de charlas vanas en siestas obligadas, conservas la cordura.
Visualizas un remanso, es tan real como imaginario. Tomás conciencia de que hoy, tampoco te visitarán. La enfermera te lleva al cuarto y otra colilla estalla contra el paredón del geriátrico, te recuesta el cuerpo en la cama acomodándote en posición fetal. Cerrás los ojos nuevamente y el ángel te dice que aún mantenes la luz intacta.
martes, 27 de octubre de 2009
De lado a lado!
El péndulo se abalanzó de izquierda a derecha anunciando la llega del alba. Con los ojos abierto descubrí que no te susurraría mientras duermes, que tus manos no se entretejerían con las mías y tampoco tus labios púrpura embelezarían mi piel.
La mañana continúo sin abrazar tu cintura con tez de canela como único atuendo posible. No tengo mesura! regado por los ritos afanosos de tu adónica figura sutil, duermo mi ilusión arrolladora de chamuscar el irresistible cuello alocado mientra recorro atónito tu desnudez resplandeciente.
Respiro tu fragancia a lo lejos, el alma vuelve al cuerpo encantado y deseoso navego esta tempestad con ahínco junto a tu silueta descalza. El crepúsculo asecha, no importa, nuevamente bebo cada gota de tu boca sin pudor. Cierro los ojos con el tiempo no te iras!.
La mañana continúo sin abrazar tu cintura con tez de canela como único atuendo posible. No tengo mesura! regado por los ritos afanosos de tu adónica figura sutil, duermo mi ilusión arrolladora de chamuscar el irresistible cuello alocado mientra recorro atónito tu desnudez resplandeciente.
Respiro tu fragancia a lo lejos, el alma vuelve al cuerpo encantado y deseoso navego esta tempestad con ahínco junto a tu silueta descalza. El crepúsculo asecha, no importa, nuevamente bebo cada gota de tu boca sin pudor. Cierro los ojos con el tiempo no te iras!.
lunes, 9 de febrero de 2009
No afecta a humanos ni a mascotas!
Promediando la tarde y el joven apartado y mezclado entre la sombra de los árboles protegiéndose del sol, mientras masticaba alguna frutas milagrosa para hidratar nuevamente el cuerpo, esperaba con todas sus entrañas y olvidos la culpa de su propia pasividad.
Rápidamente a lo lejos se divisaba la veterana Pick Up Ford que despertó los aplausos más efusivos; el muchacho movió el asiento para protegerlo del sol. A metros y luego de una audaz prueba de destreza el furgón detuvo la marcha, los ocupantes descendieron y luego de un apretón de manos dijeron, - Si su problema son ratas; ratones; lauchas; murciélagos; cucarachas; bicho taladro; palomas; moscas; mosquitos, arañas; pulgas; grillos; topos u otros. Le ofrecemos la solución perfecta -.
El joven con una gran sonrisa contesto; - Tiene garantía-
- Por supuesto, erradicación inmediata y superflua, si desea más información solicítelo - explicaron.
- No, no!, no hace falta, manos a la obra - ordeno el muchacho.
Rápidamente a lo lejos se divisaba la veterana Pick Up Ford que despertó los aplausos más efusivos; el muchacho movió el asiento para protegerlo del sol. A metros y luego de una audaz prueba de destreza el furgón detuvo la marcha, los ocupantes descendieron y luego de un apretón de manos dijeron, - Si su problema son ratas; ratones; lauchas; murciélagos; cucarachas; bicho taladro; palomas; moscas; mosquitos, arañas; pulgas; grillos; topos u otros. Le ofrecemos la solución perfecta -.
El joven con una gran sonrisa contesto; - Tiene garantía-
- Por supuesto, erradicación inmediata y superflua, si desea más información solicítelo - explicaron.
- No, no!, no hace falta, manos a la obra - ordeno el muchacho.
viernes, 6 de febrero de 2009
Tan alto y tan lejos!
Le permitió llevarla hasta el cielo como un sueño iluminado, atrás dejó la realidad existente, "aún puedo más", acotó; sumergiéndose en la voluntad obediente y deseoso de la mente apresuró una pitada más y ordeno sus pensamientos.
"Ay amor día a día inundas mi ser", susurró, los labios se empaparon pidiendo que la cargara en brazo y la sentara, la perturbadora sensualidad la hizo vibrar exclamando que entre como un torbellino en su entrepierna. Un breve silencio de suspiros apareció mientras sintió el fuerte calor que el aire provocaba al exhalar apresurado.
Ingiriendo los jugos se resistió a soltarla, la madrugada quedó atrás y el arcoiris se esfumo, acostados trémulamente el pitillo siguió enviciando el cuarto!.
"Ay amor día a día inundas mi ser", susurró, los labios se empaparon pidiendo que la cargara en brazo y la sentara, la perturbadora sensualidad la hizo vibrar exclamando que entre como un torbellino en su entrepierna. Un breve silencio de suspiros apareció mientras sintió el fuerte calor que el aire provocaba al exhalar apresurado.
Ingiriendo los jugos se resistió a soltarla, la madrugada quedó atrás y el arcoiris se esfumo, acostados trémulamente el pitillo siguió enviciando el cuarto!.
domingo, 11 de enero de 2009
Últimos días!
Con gran frío se desinfla y se comprime, muerto en un cuarto solitario, en una cama faltante separado del mundo interminable, se replegó entre brazos vacíos. El sitio viciado de humo y alcohol que no prestó aire renovador, lo distanció de cuerpos teóricos e hizo implosión apagando totalmente la bola de fuego.
El organismo helado, invisible sin poder echar piel encima de ella aumento paulatinamente los recuerdos, la mano con movimiento ascendente y descendente condenso el glandeo. Una pitada acelerada tras enrollarlo en el papel fino y terso, con tabaco saborizado de lavanda, lo levantó del letargo asiduo que mantenía.
Braceando dentro de piletas sin aguas con su pro y contra, alimento la resaca tratando de asegurar su súpergravedad invisible que terminaba contra el adoquín sabor alquitrán, altura 1526. Realmente era un sabor solitario y parco!.
El organismo helado, invisible sin poder echar piel encima de ella aumento paulatinamente los recuerdos, la mano con movimiento ascendente y descendente condenso el glandeo. Una pitada acelerada tras enrollarlo en el papel fino y terso, con tabaco saborizado de lavanda, lo levantó del letargo asiduo que mantenía.
Braceando dentro de piletas sin aguas con su pro y contra, alimento la resaca tratando de asegurar su súpergravedad invisible que terminaba contra el adoquín sabor alquitrán, altura 1526. Realmente era un sabor solitario y parco!.
lunes, 29 de diciembre de 2008
Golpe de calor!
Con el confort, calidez y cordial atención que caracteriza al Dr. del chamuyo levantó a la nami! en el farolito, enfiló sin parpadear con la reina del salchichón ahumado de Brickman hacia el alberge transitorio. Los cuerpos expuestos al calor ambiente con humedad alta, la fiebre torrencial, los esfuerzos musculares, exceso de ropa, alcohol y drogas genero en el salchichón una descompostura.
La abundante ingesta de agua con sal y bicarbonatada no levanto los cuerpo sospechosos, las toallas húmedas en que se envolvieron sus miembros, no medió reparo.
Por tal motivo la secretaria de alimentación callejera dispuso para los vecinos, dos líneas telefónicas en donde puedan efectuar denuncias y consultas por alimentos en mal estado!.
La abundante ingesta de agua con sal y bicarbonatada no levanto los cuerpo sospechosos, las toallas húmedas en que se envolvieron sus miembros, no medió reparo.
Por tal motivo la secretaria de alimentación callejera dispuso para los vecinos, dos líneas telefónicas en donde puedan efectuar denuncias y consultas por alimentos en mal estado!.
jueves, 4 de diciembre de 2008
Vouyerismo estival!
Era un día de mucho calor, en épocas así es menester las piletas para darle tregua al cuerpo curtido, y las de los clubes, son oportunas. Mientras hacia pitadas cortas, observó como el viento suave y tibio se coló por el vestidito corto y acariciaba las piernas largas de una joven que entraba al vestidor femenino, él hizo lo mismo para cambiarse, la fina pared de concreto propino que los oídos de él percibiese una risa fresca, observó el panel y divisó un orificio pequeño, se agaché con curiosidad y descubrió a la chica desnuda.
Con el dedo introducido en su vagina, luego de haberlo mojado con saliva, provocando un delicioso gusto que cortara la respiración, él, que a esa altura ya estaba desnudo, manipulo su pene con un movimiento delicado en sincronía ascendente y descendente. La sensación agradable de cosquilleo lo perdió en la fantasía más lujuriosa, retirando su pene de la pequeña boca que la menuda tenia, hasta tomarla de los muslos, alzándola de manera que ella quedase sentada en el aire, acompañado de un movimiento suave y rítmico.
El azote de la puerta lo volvió en sí, rápidamente enfundo la maya y salió a la pileta, se colocó en una esquina donde el agua le daba hasta el pecho y observo la entrada del vestidor femenino, la joven de mayas amarillas salió con una mueca placentera y se ubico en el otro extremo de la psina, sin saberlo ella, pensó él a la vez que hacia pitadas cortas, atizaron amor!.
Con el dedo introducido en su vagina, luego de haberlo mojado con saliva, provocando un delicioso gusto que cortara la respiración, él, que a esa altura ya estaba desnudo, manipulo su pene con un movimiento delicado en sincronía ascendente y descendente. La sensación agradable de cosquilleo lo perdió en la fantasía más lujuriosa, retirando su pene de la pequeña boca que la menuda tenia, hasta tomarla de los muslos, alzándola de manera que ella quedase sentada en el aire, acompañado de un movimiento suave y rítmico.
El azote de la puerta lo volvió en sí, rápidamente enfundo la maya y salió a la pileta, se colocó en una esquina donde el agua le daba hasta el pecho y observo la entrada del vestidor femenino, la joven de mayas amarillas salió con una mueca placentera y se ubico en el otro extremo de la psina, sin saberlo ella, pensó él a la vez que hacia pitadas cortas, atizaron amor!.
martes, 2 de diciembre de 2008
Falso testimonio!
La sonrisa se ocultó días enteros y noches enteras. Se mezclo sin maquillaje mientras exhaló suavemente el tabaco negro, arrastrado por los pasos solitarios, la vida de todos los días recreó una escena macabra.
La lluvia fue constante, harta de ser lazada contra las paredes, sin añorar aquel tacto impertinente que le produjo incertidumbres oscuras, inhaló flores. El cuerpo se halló sobre objetos compartidos, los pequeños pedacitos de carne zambullidos en el hedor de la sangre impregnó el cuarto, las manos y la memoria.
Cada recorte llevó su propio final, ordenó la historia, desprovista de toda vestimenta, presento el espectáculo, mando el avisito de confrontación y armo el material. La obra quedó expuesta y al final de las cosas, ella desando al tiempo con felicidad, por lo contrario, él se desvaneció de toda polaroid!.
La lluvia fue constante, harta de ser lazada contra las paredes, sin añorar aquel tacto impertinente que le produjo incertidumbres oscuras, inhaló flores. El cuerpo se halló sobre objetos compartidos, los pequeños pedacitos de carne zambullidos en el hedor de la sangre impregnó el cuarto, las manos y la memoria.
Cada recorte llevó su propio final, ordenó la historia, desprovista de toda vestimenta, presento el espectáculo, mando el avisito de confrontación y armo el material. La obra quedó expuesta y al final de las cosas, ella desando al tiempo con felicidad, por lo contrario, él se desvaneció de toda polaroid!.
jueves, 30 de octubre de 2008
El peor de todos!
Esperó ha que duermas, te miró y tocó, recorrió las curvas asimétricas perdido en el encanto desnudo de un tiempo mejor, el sueño llegó, se levanto y miró por la ventana pequeña que simula más a un tragaluz que ha un portal externo. Afuera la noche cálida y tenue lo desveló, el sudor le recorrió la carne hervida, no por el calor ambiente o el torso exquisito postrada entre las sabanas húmedas que poseías, si no por la incertidumbre que ella generó, se desveló y no concilió el sueño. Pensó, lucubró, buscó el ¿por qué? y nada lo satisfizo.
El humo invadió el pequeño cuarto con la vacilación constante entre pitadas cortas, la botella no calmó la vehemencia arraigada que le suscitó. Salió del cubo prisionero, especuló la posibilidad de que él haya cambiado y buscó en ella la excusa de no aceptar la verdad. Caminó por las angostas vereda, pisó firme las baldosas rojizas que representó el andar de otras épocas, el pucho estalló entre el motivo blanco de la baldosa y la suela de goma que el mocasín poseía y automáticamente un nuevo cilíndrico vicioso acarició los labios secos, pitadas cortas.
Nuevamente meditó y creyó saber lo que sucedería, la noche estrellada y encantadora como en todo verano trató de hacerle olvidar pero muy adentro de él no lo negó. Paró la marcha y miró delante de él, el inmenso puente de concreto que cruzaba al otro lado de la ciudad, avanzó con ímpetu hacia el sendero elevado mientras los más macabros y desesperados pensamientos se apoderaron de su ser. No pudo apartar esa imagen angelical despreciadora, compungida, la mirada equívoca que ella propino, ¿sí has cambiado?.
Caviló, lo egoísta que fue él, nunca una pequeña mirada, un silencio compartido una atención inmediata a lo maravilloso de su desenvolvimiento cotidiano. Tal vez tendría que volver al cuarto, despertarla, contemplarla, abrazarla y hacerle el amor con la pasión que ella se merece pero no servirá para nada, además es tarde, pensó. Llegó a la mitad del maldito puente gris, volvió a detener la marcha, se subió solo sobre el barandal, miró de un lado al otro, ningún transeúnte a esa hora. Observó una vez más pero esta vez hacia abajo, el estrecho río es profundo, se prestó, soñó y fluyó.
El humo invadió el pequeño cuarto con la vacilación constante entre pitadas cortas, la botella no calmó la vehemencia arraigada que le suscitó. Salió del cubo prisionero, especuló la posibilidad de que él haya cambiado y buscó en ella la excusa de no aceptar la verdad. Caminó por las angostas vereda, pisó firme las baldosas rojizas que representó el andar de otras épocas, el pucho estalló entre el motivo blanco de la baldosa y la suela de goma que el mocasín poseía y automáticamente un nuevo cilíndrico vicioso acarició los labios secos, pitadas cortas.
Nuevamente meditó y creyó saber lo que sucedería, la noche estrellada y encantadora como en todo verano trató de hacerle olvidar pero muy adentro de él no lo negó. Paró la marcha y miró delante de él, el inmenso puente de concreto que cruzaba al otro lado de la ciudad, avanzó con ímpetu hacia el sendero elevado mientras los más macabros y desesperados pensamientos se apoderaron de su ser. No pudo apartar esa imagen angelical despreciadora, compungida, la mirada equívoca que ella propino, ¿sí has cambiado?.
Caviló, lo egoísta que fue él, nunca una pequeña mirada, un silencio compartido una atención inmediata a lo maravilloso de su desenvolvimiento cotidiano. Tal vez tendría que volver al cuarto, despertarla, contemplarla, abrazarla y hacerle el amor con la pasión que ella se merece pero no servirá para nada, además es tarde, pensó. Llegó a la mitad del maldito puente gris, volvió a detener la marcha, se subió solo sobre el barandal, miró de un lado al otro, ningún transeúnte a esa hora. Observó una vez más pero esta vez hacia abajo, el estrecho río es profundo, se prestó, soñó y fluyó.
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