miércoles, 7 de abril de 2010

Sombras de papel!

En cinco momentos de soledad eventual observé como tropiezan diferentes piezas espontáneas del alma por las calles de la ciudad: en dos baldosas, el miedo; en la senda peatonal del bulevar, el deseo; en el zaguán de la derruida casa chorizo en barrio Alberdi, el sueño; en el banco revestido por el clarín de guerra de la plaza Gutemberg, la felicidad; y en el matorral del basurero a cielo abierto de un baldío, la nada.
La dualidad clásica de un toque personal que encuentro por el recorrido suburbano de los ríos anchos donde el pescado es traído desde Taiwán, me deja una composición autodidáctica de interiorizar chatarra, mientras me siento en el porche de un rancho ajeno retratando los pecados con una tuca que Martín Fierro nunca fumó.
Uno nunca viajó por Europa, pero tampoco el misterioso Mozart transitó los páramos y llanos de Latinoamérica con clave en Sol. Y sólo en los humedales de concreto viejo tuvo la capacidad de darle vida a un barómetro de cola. Aquí, absorbemos la sopa y leemos como un cíclope las bitácoras forasteras en un patio ó en un bar, sin embargo olvido que existen para nuestro rescate personal!.

martes, 6 de abril de 2010

Search media!

Obtuve volúmenes de relatos con personas que no saben vivir. Que no fundan una mirada subjetiva y fragmentada de lo más real, sólo muestran la sutileza y la perfección narrativa de una piel sumamente áspera de tanto acuñar el carbón. En la mente el sonido del viento y la frescura del agua terminaron estrellándose en el asfalto bañado de alquitrán.
Los jueces delimitaron toda sensualidad estilística en la intersección de la ruta 11 entre Camilo Aldao y Corral de Bustos. La normalidad de los exponentes más fuertes y precisos se situaron al filo del risco más bajo, pero sí bien, no estuvieron certificados, el corazón estoico de un árbol creció más tangible.

viernes, 19 de febrero de 2010

Peno en el barrizal!

Recorrí de sur a sur durante nueve semanas las polvorientas calles del departamento "General Roca", untándome constantemente repelente en crema para que los moscardones no merodeen la sudorosa piel despelechada y tajada por el sol.

Fue en el trayecto de Jovita a Laboulaye donde todo ocurrió. Dos personas murieron calcinadas bajo la mirada inquisidora del astro infernal, dio un vuelco, impactó contra un árbol y luego se incendió, sin túneles y alcantarillas el automóvil se ladeó.

-¡Nueve semanas! –creo, ya que me desperté arqueado arriba de una roca, o más bien, sobre una brasa encendida que adobaba mi cuerpo.

-¡No recuerdo! -. Busco sombra mientras desempolvo los pasos de derecha a izquierda.

-¡Pero nada! –las piernas no responden, pellizco mi nalga derecha y no siento nada, intento nuevamente hasta que un calambre las hace reaccionar.

-¡Arriba de pie!, carajo. –ahora sí, observo de sur a sur, el cuello no rota de este a oeste. El guadal me entierra, rezongos de mulitas y zorrinos al rededor se escuchan. –¡Tal vez por el olor al repelente que se diluye en mi piel!.- reflexiono.

Un poco de impresión surge en mi interior, los animales ahora mordisquean mis extremidades y no puedo hacer nada, nueve semanas y no he hecho un paso; nueve semanas que estoy muerto; nueve semanas que nadie sabe dónde estoy!.

sábado, 6 de febrero de 2010

Dalmiro!

Todo tuvo que ver, "ser o no ser", Dalmiro era un joven actor que por su ceño fruncido y su cara sin expresión, o sea, a nada, siempre interpretó papeles breves, de malo, de psicópata, de extra, y que por lo general morían. Nunca apareció en los créditos de las obras que trabajó. Su aspecto afeminado no le daba el “target” para roles viriles y masculinos.

En realidad Dalmiro no tenía aptitud de actor y no era un “jettatore” (persona que supersticiosamente se cree que trae mala suerte). Porque, cuando iba al banco no había cola, cuando compraba dos cospeles del kiosco en la esquina, él se llevaba los últimos, cuando pedía una colita de cuadril rebosado con vino blanco y papitas noisette gratinado con salsa de arándano en el bodegón de 27 de abril casi Ayacucho, siempre estaba a punto caramelo.

Oh!, sí, su vida diaria era común, un mequetrefe para actuar, pero común!.

jueves, 28 de enero de 2010

Que no d'amor!

En lugares perdidos de lunas de marfil y entre sombras amargas que se aspiran con hierros deshinchados. Debió fingir las desventuras del ayer, inagotables epopeyas del corazón enemigo que sin consuelos; sin favores; sin reconocimiento tripuló kilómetros de distancias.
Es mentira desamparada con pena y dolor a punto de partir al puerto africano de Mombasa, historias de armas y libros. Mujeres atropelladas por gente destinada a la rapidez.
Llevó ladrillos en un tonel y en horas miserables hurgó su corazón mientras, ella, absorbió a un joven conductor!.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Sin ser Juan Preciado!

Supuestamente naciste en 1978, supuestamente con salud. Ahora se viene el fin, el fin de la década, vernos correr atrás del colectivo ya no es de replay, pero marcar párrafos debajo del velador precolombino me hace recordar que Pedro Páramo alguna vez; "...Había una luna grande en medio del mundo. Se me perdían los ojos mirándote. Los rayos de la luna filtrándose sobre tu cara. No me cansaba de ver esa aparición que eras tú. Suave, restregada de luna; tu boca abullonada, humedecida, irisada de estrellas; tu cuerpo transparentándose en el agua de la noche".

viernes, 6 de noviembre de 2009

Natalina López!

Natalina López era una de las personas más simpáticas del mundo, por la mañana, al mediodía o a la nochecita, según su agitada jornada, ella regresaba.
Siempre entre gatillo fácil, detenciones arbitrarias y torturas carcelarias, ella tejía bufandas urbanas sin agujas mientras fumaba.
Risueña y altiva se convertía en carmelita descalza sí se lo proponían, pero sólo en hoteles de principios de siglo y si la paga era buena.
No viajaba hacia ninguna parte, aún que, con palabras recorría castillos de arena, balnearios municipales y montañas incendiadas.
Sin sombra se quedaba y una campanas de dolor en el pecho, acostumbrada a callar y obedecer cuando la sirena suena!.