lunes, 22 de diciembre de 2008

Cuatro horas por segunda vez!

18 hs; mi corazón late con mucha fuerza, siento el sudor en las manos, pensamientos inundados no por el calor infernal. Perfectamente dibujado en la puerta de cristal del centro comercial mi cuerpo permanece inmóvil, pitadas extensas sobre las baldosas, mi mente fabula una luna roja, viajando unos cuantos días atrás, dónde tú, mujer de extraordinaria belleza y poder de seducción, con tu sonrisa que brillaba mientras tu mirada irradiaba alegría y rompía con los códigos de sensualidad. Espero tu llegada.
Un beso sutil me regreso media vuelta a tu encuentro, me voy llevándome con tu cuerpo, la falda acaricia tus finas pantorrillas, no puedo deshacerme de tu memoria, cierro los ojos y puedo sentir tu respiración, pienso en nada y en todo a la vez. Eh aquí, hacerte reír una vez más, a pesar de la marejada humana no escucho nada, todo parece calmo, su tono me embriagó, luchando con las ínfimas caricias que guardo en mis manos que desesperadas buscan escapar hacia ella.
Cerca de las 22 hs.; abriéndote mi pecho y entregándote en abrazo, tropiezo con tu espalda, siento la caricia en mis mejillas del viento, enciendo otro cigarrillo en mi boca, guardo mis manos en los bolsillos y contemplo hipnotizado tu figura yéndose!.

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